Por primera vez, el Mundial reunirá a 48 selecciones y 104 partidos distribuidos en 16 ciudades de Estados Unidos, México y Canadá. Aunque la utilización de estadios ya existentes reduce la necesidad de nuevas construcciones, investigadores señalan que el principal impacto ambiental provendrá del transporte de equipos, aficionados, medios de comunicación y personal logístico. Te puede interesar: El metro de Nueva York se viste con los colores del Ecuador Un informe elaborado por el New Weather Institute, Scientists for Global Responsibility y otras organizaciones ambientales estima que el torneo generará alrededor de 9 millones de toneladas de CO₂ equivalente, casi el doble del promedio registrado en los mundiales celebrados entre 2010 y 2022. Según el estudio, el transporte aéreo representaría la mayor parte de estas emisiones. Las advertencias no se limitan a la huella de carbono. Diversos análisis también señalan que el Mundial se desarrollará en un contexto marcado por el aumento de las temperaturas globales y los eventos climáticos extremos. Investigaciones citadas por especialistas indican que varias de las ciudades sede podrían registrar condiciones de calor capaces de afectar el rendimiento de los jugadores y la experiencia de los aficionados. De acuerdo con proyecciones climáticas recientes, una parte importante de los encuentros podría disputarse bajo niveles de calor y humedad considerados de riesgo para la actividad física de alto rendimiento. Algunas sedes en Estados Unidos y México aparecen entre las más expuestas a estas condiciones. Las críticas también apuntan a las estrategias de sostenibilidad impulsadas por la FIFA. Organizaciones ambientales han cuestionado la efectividad de los mecanismos de compensación de emisiones utilizados en torneos anteriores y consideran que las medidas implementadas resultan insuficientes frente a la magnitud del evento. Por su parte, la FIFA sostiene que cuenta con una estrategia de sostenibilidad y derechos humanos para el Mundial 2026, que incluye acciones relacionadas con gestión ambiental, transporte, residuos y reducción de impactos asociados al torneo. Mientras millones de aficionados se preparan para seguir la competición más importante del fútbol, el Mundial 2026 también se perfila como una prueba para evaluar cómo los grandes eventos deportivos pueden responder a los desafíos climáticos de una época marcada por el calentamiento global y la necesidad de reducir emisiones. FUENTES: THE CONVERSATION | FIFA'S CLIMATE BLIND SPOT | UNAM