Es natural que cuando encuentras un tesoro valioso para ti, tiendes a guardarlo, librarlo de cualquier exposición innecesaria, asegurar que no se malgasta… así hacíamos desde nuestros juegos de niños con nuestros artículos más preciados. La gran pregunta es: ¿Por qué en la etapa de adultez, nos dejamos abrumar cada vez por más actividades que nos llevan inconscientemente a tirar por la borda nuestro activo más valioso? Evitando precisamente estos estados de burn-out, de ataques de ansiedad y ataques de pánico a las 3 a.m. se me ocurrió idear un sistema que ayudara a los equipos empresariales a balancear las categorías de actividades por equipos, gustos, objetivos comunes, hobbies y funciones con el fin de asegurar que estamos aquí y ahora en cada actividad, que vivimos el momento al máximo con nuestro entorno y (lo más importante) que la pasamos súper en el camino: Segmenta las categorías de actividades: vamos a dividirnos por tipos de actividades que nos encantan, que nos apasionan (personal y profesionalmente). Todo parte de lo que las personas sienten que quieren hacer porque les nace voluntariamente. Fomenta eso. Alinea con los objetivos: describe los 3 objetivos principales de dicho departamento/empresa y busca formas creativas de alinear la forma en que las actividades de la etapa anterior fomentan que lleguemos a nuestros objetivos. Ejemplo: a Luis le encanta preparar parrillada. ¡Cada vez que algún vendedor consiga un deal de más de USD 50mil, Luis nos hace parrillada! (la empresa pone la carne, el resto, los demás asistentes... ). Establece líneas de liderazgo: un responsable por cada iniciativa y su equipo de apoyo. No debe estar alineado necesariamente con las líneas de liderazgo de la compañía precisamente para fomentar las habilidades en lo extenso de la organización y fomentar el trabajo en equipo. Agenda puntos de control para medir avances y resultados: una sesión de 15 minutos semanales será más que suficiente para revisar qué tanto vamos avanzando en torno a esos tres objetivos, qué tanto nos están funcionando las actividades propuestas y qué proponemos cambiar (5 minutos por pregunta). Foco en el disfrute: así sea una reunión de ventas, de revisión de producción y logística, de análisis de indicadores financieros, organiza una dinámica interactiva donde cada participante se torna para llevar un snack cada semana. Está más que demostrado que los niveles máximos de productividad se logran cuando cuentas con un equipo que disfruta lo que hace. Propicia las sonrisas genuinas cuando están haciendo su trabajo con estos detalles. Finalmente, todos tenemos las mismas 24 horas en un día. Lo que marca la diferencia es que Tú tienes la responsabilidad de decidir cómo inviertes tu activo más valioso todos los días (esos 86.400 segundos de capital que tienes en la mano con cada despertar). ¡Planifica! Por _Mariangel Hernández | @mariangelstrategist