Si bien esta crisis sanitaria ha sido un catalizador para el despliegue rápido de algunas herramientas tecnológicas en el sector, en el futuro próximo puede ser un punto de inflexión para avanzar en la transformación digital del sistema de salud. En este contexto, la interoperabilidad en salud se convierte en un tema prioritario. El “Libro Blanco de Interoperabilidad en Salud” publicado por Minsait, recoge las claves de este modelo, cuya capacidad consiste en facilitar el intercambio de datos a través de diferentes sistemas de información, dispositivos o aplicaciones para conectarse y así garantizar la continuidad asistencial, personalizar la atención y realizar mejores diagnósticos y tratamientos. Además, su máximo potencial radica en que puede ayudar a reducir la brecha de salud en los países menos desarrollados, avanzar hacia sistemas más sostenibles y, por supuesto, afrontar escenarios de crisis sanitarias. En este ecosistema de digitalización, el dato se convierte en el centro y motor de la transformación, ya que ofrece información de valor a los distintos usuarios del sistema de salud, de forma inmediata y permanente y desde cualquier dispositivo y lugar. Además, la interoperabilidad puede ayudar a impulsar la digitalización y actuar como un acelerador para la e-Salud al permitir la adopción de tecnologías como el Big Data o la Inteligencia Artificial; útiles para mejorar en diagnóstico avanzado, genómica o prevención de enfermedades. EL AVANCE DE LATINOAMÉRICA HACIA LA INTEROPERABILIDAD De acuerdo con el Libro Blanco de Minsait, el grado de avance de proyectos de interoperabilidad en salud en el mundo es desigual. En el caso de Latinoamérica, varios países continúan trabajando en la adopción de tecnologías emergentes para lograr la disponibilidad de datos fiables y protegidos que sirvan como evidencia para la toma de decisiones de salud, así como para la evaluación y monitoreo de políticas públicas en ese mismo ámbito. En el marco del informe, Minsait aplicó encuestas a ocho países de la región para obtener una visión cercana sobre la madurez de la interoperabilidad en los distintos entornos; se ve que Perú, Bolivia y México presentan problemas de redes de comunicación y con mucho camino aún por recorrer en materia de interoperabilidad. De acuerdo con las conclusiones del libro, si bien existen avances en cuanto a la mejora de los sistemas de información, la región todavía enfrenta retos que parten desde el acceso universal a los servicios de salud, hasta la prevención, detección y tratamiento de diferentes enfermedades. Bajo este contexto, el informe agrega que la digitalización de la salud abre oportunidades para Latinoamérica, dado que la brecha existente entre los resultados de salud de los países más desarrollados y la región puede reducirse a través de la tecnología; en este fin, la interoperabilidad resulta un elemento igualador entre organizaciones al agregar información completa del paciente y facilitar así la gestión más