El negocio del deporte ha evolucionado más allá de la competencia en el campo de juego, posicionándose como un componente clave dentro de la economía del entretenimiento. Según el informe “Sports advertising and marketing worldwide”, el gasto global en derechos de transmisión deportiva mantendrá una tendencia ascendente entre 2025 y 2030, hasta bordear los USD 80 mil millones. Este crecimiento estará liderado principalmente por Norteamérica, que concentrará cerca de USD 38 mil millones, seguido de Europa Occidental con aproximadamente USD 18,8 mil millones. Otras regiones, como Asia Pacífico, también mostrarán avances progresivos en su participación de mercado. El valor de estos derechos radica en la capacidad del deporte para atraer audiencias en tiempo real, lo que lo convierte en un activo estratégico para televisoras, plataformas digitales y anunciantes globales. A diferencia de otros contenidos, el consumo deportivo mantiene altos niveles de simultaneidad, lo que incrementa su atractivo comercial. También puedes leer: Swarovski lanza colección de figuras de lujo de Shrek por su 25.º aniversario. Organismos deportivos internacionales han capitalizado este modelo. En 2025, la FIFA reportó ingresos por USD 1.044 millones únicamente por derechos televisivos, consolidándolos como su principal fuente de ingresos. Asimismo, competiciones organizadas por la UEFA generaron más de 7,6 USD mil millones en la temporada 2023/24, con una alta dependencia de los derechos de transmisión. El avance del streaming ha sido determinante en esta transformación. En Estados Unidos, plataformas digitales lideran el consumo deportivo, con un 53% de usuarios que ya acceden a este tipo de contenido mediante servicios en línea. Este cambio refleja una transición progresiva desde la televisión tradicional hacia entornos digitales. Eventos de gran escala, como los Juegos Olímpicos, evidencian el crecimiento sostenido de este mercado. Los ingresos por derechos de transmisión alcanzaron aproximadamente USD 3.251 millones en París 2024, mostrando una evolución exponencial desde décadas anteriores. Además, los derechos deportivos funcionan como base de un ecosistema económico más amplio que incluye publicidad, patrocinios y activaciones comerciales. Un ejemplo es el Super Bowl, donde un anuncio de 30 segundos alcanzó un costo promedio de USD 8 millones en 2026, generando más de USD 800 millones en ingresos publicitarios en 2025. El crecimiento proyectado de los derechos de transmisión deportiva refleja la consolidación del deporte como una industria estratégica dentro de la economía global. La combinación de audiencias masivas, innovación digital y monetización publicitaria continuará impulsando su expansión en los próximos años, posicionándolo como uno de los segmentos más rentables del entretenimiento. Fuentes: Revista Merca2.0.