En un mundo empresarial dinámico como el de hoy, éste es esencial para el éxito organizacional y su sostenibilidad a largo plazo. Reto que aplica con especial importancia para las empresas ecuatorianas en el entorno en el que estamos viviendo. El liderazgo colaborativo, en contraste con el enfoque tradicional de “mando y control”, se centra en guiar, inspirar y motivar a los colaboradores a trabajar para impulsar el propósito de la organización, atravesando proactivamente las fronteras de las diferentes áreas o departamentos para poder lograrlo. Este tipo de liderazgo es crucial en un ambiente donde predomina la adaptabilidad, la creatividad y la innovación; ya que crea un clima laboral positivo, donde prevalece el respeto, la integridad y la empatía. Un buen ambiente laboral no solo mejora el bienestar de los empleados, sino que también es un terreno fértil para la excelencia y el alto rendimiento. El liderazgo colaborativo va más allá de la productividad y las ganancias, se trata de crear un sentido de propósito y pertenencia entre los colaboradores. Un líder colaborativo no solo guía a su equipo hacia objetivos comunes, sino que también cultiva relaciones basadas en la confianza y el respeto mutuo. Este tipo de liderazgo no solo se trata de trabajar juntos, sino de cómo se hace. Implica crear condiciones en las que cada miembro del equipo se sienta valorado con un sentido de pertenencia de un proyecto mayor. Un líder colaborativo es aquel que influye en otros para tomar acciones que construyan un mundo mejor, más allá de solo alcanzar objetivos empresariales. La columna vertebral y el primer paso del liderazgo colaborativo es el desarrollo de un Plan Estratégico claro y simple. Este plan debe alinear los objetivos y acciones de todos en la empresa, garantizando que cada uno comprenda su rol y contribución. Los líderes deben ser excelentes comunicadores, capaces de transmitir su visión y motivar a sus equipos hacia metas comunes. Aún así, el 95% de los empleados indica que no conoce o no comprende el Plan Estratégico de su organización (Harvard Business Review). También te puede interesar: Podemos -¡Debemos!- reducir las brechas entre hombres y mujeres El segundo paso se centra en asegurar la ejecución satisfactoria de este plan. Aquí, el líder colaborativo debe lograr fijar objetivos alineados claramente con la estrategia y cruzados entre las diferentes áreas de la organización; para luego poder dar un seguimiento sistemático al cumplimiento de planes, acciones, compromisos e indicadores. Sin embargo, según la reconocida firma de consultoría Bain & Co., el 85% de las organizaciones indica que no logra ejecutar satisfactoriamente su Plan Estratégico por problemas internos. El tercer paso, es la superación personal y profesional de los colaboradores. Los líderes colaborativos llevan procesos sistemáticos para asegurar que los colaboradores desarrollen las habilidades y conocimientos que necesitan para ejecutar satisfactoriamente la estrategia. Estos líderes demuestran de manera inequívoca su compromiso con su desarrollo continuo y el de sus equipos; considerando capacitación y coaching las cuales no solo mejoran habilidades técnicas, sino que también refuerzan la cultura y los valores de la empresa. En este tema, los datos también nos muestran una gran debilidad en la mayoría de las organizaciones. Según la firma Price Waterhouse Coopers (PWC), apenas el 18% de las organizaciones sienten que tienen sucesores calificados para asumir posiciones clave. Por último, adicional a los tres puntos anteriores, asegurar condiciones de trabajo dignas para cada colaborador, a nivel de salud, seguridad, ergonomía y disponibilidad de herramientas adecuadas para hacer su trabajo, cierran el círculo que logra que se sientan apreciados, valorados y que tengan las condiciones que les permiten dar lo mejor de sí mismos. En conclusión, el liderazgo colaborativo es una invitación a repensar el liderazgo en el siglo XXI. Consiste en unir a las personas en torno a una visión compartida y motivarlas hacia la excelencia, no solo como indivíduos, sino como miembros clave de un equipo colaborativo y exitoso. Esta forma de liderazgo no solo mejora el rendimiento organizacional, sino que también fomenta un ambiente de trabajo donde la creatividad, la innovación y la satisfacción personal son pieza clave del éxito. Por: Mauricio Robalino V. | Managing Director de CBA Ecuador