Desde su fundación, la revista ha sido el reflejo de una industria en constante evolución, pero gran parte de ese legado tiene nombre propio: Anna Wintour, quien no fue, ni es, una simple editora de revista; sino aquella mujer que le dio forma y poder a una industria que, hasta entonces, vivía entre bastidores. Desde que asumió el cargo como Editora en Jefe de Vogue US en 1988, y más tarde como Directora Global de Contenido de Condé Nast, Wintour no solo redefinió la estética de la revista, también, reformuló el papel de la moda en la cultura global. Con su inconfundible corte bob, sus gafas de sol Chanel y una mirada que inspira respeto, transformó la industria desde el corazón de VOGUE. Su primera portada en noviembre de 1988, con la modelo Michaela Bercu vestida con un suéter de Christian Lacroix de USD 10.000 combinado con unos vaqueros de USD 50, lo cambió todo. Una declaración de intenciones: la moda sería, además de lujo, una mezcla de actitud y audacia. A partir de entonces, Wintour abrió las puertas del mundo editorial a la diversidad de voces y estilos. Rompió moldes al mezclar prendas de gran almacén con alta costura, al dar portadas a figuras políticas, culturales y deportivas, y al descubrir e impulsar diseñadores que hoy dominan las pasarelas. Su influencia trasciende el papel. Ha llevado la moda a espacios donde antes no tenía voz, museos, debates políticos y conversaciones sociales. También te puede interesar: El nuevo mapa del comercio global: ¿Estamos ante una reconfiguración inevitable? El Met Gala bajo su mirada En 1995, Anna Wintour tomó el control de la Met Gala y la transformó en una de las noches más poderosas. La gala anual del Costume Institute del MET, hoy llamada Anna Wintour Costume Institute, impone tendencias y redefine los límites entre el arte y la moda. Este 2025, el evento recaudó: USD 31 millones La recaudación más significativa en sus 77 años de historia. Por: Victoria Uribe L.