Estos primeros crecieron muy enfocados en el bienestar económico, lo cual era muy arraigado a la tenencia de bienes materiales. Por esto, no es raro que todo latinoamericano recuerde la casa de su abuelita llena de enseres del hogar. Y es lógico, puesto que al ser generaciones que tuvieron que vivir guerras y conflictos sociales crecieron creyendo en una potencial escasez de productos. Por ende, el tener bienes físicos era la felicidad. Tener la casa, el auto, el perro y la finca para los fines de semana. En contraste, las nuevas generaciones han estado más expuestas a información que cualquier otra en la historia moderna. Naturalmente, los millennials, al pasar de la tecnología análoga a digital, vieron como un mundo infinito de información se permeaba ante sus ojos. Y con ello, la preocupación por los recursos y la naturaleza que nos rodea. Un informe de la World Wildlife Fund, dice que en el índice del Planeta Vivo, las poblaciones globales de especies de vertebrados han disminuido un 60% en poco más de 40 años. También te puede interesar: El mercado de carbono, una transición económica posible Es por ello, que ahora vemos cada vez más empresas que tienen en su agenda la sostenibilidad como un eje prioritario para el desarrollo sostenible de su negocio. Sin embargo, ¿qué tan lejos está Latinoamérica del resto del mundo en sostenibilidad? ¿Al ecuatoriano le importa el medio ambiente? En Kantar realizamos nuestro estudio Sustentar para ganar o Sustain to Gain, el cual es una investigación armonizada en 10 países latinoamericanos para comprender cómo obtener una ventaja competitiva a través de la sostenibilidad. Se hizo una correlación con el comportamiento de compra real para ver qué compraron realmente quienes dicen que les importa, así como para comprender la relación entre estas personas y tú marca. En América Latina, hablamos con más de 15.000 personas para este estudio. En Latam, 14% de las personas (más cuatro puntos versus el 2022) indicaron que cada vez les resulta más difícil actuar de forma sostenible por cuestiones sociales o económicas. Y es que es entendible que el latinoamericano al ser expuesto a tasas inflacionarias altas y pérdida del poder adquisitivo le dificulta pensar en el ambiente si no ha cubierto sus necesidades básicas. Latam despega: Eco-Actives y Eco-Considerers impulsan el progreso regional En países como Brasil, México, Colombia, Centroamérica, Perú y Argentina han incrementado la cantidad de hogares Eco-Actives mientras que Ecuador y Chile han ganado más Eco-Considerers, es decir, gente que se preocupa por el medio ambiente pero no hace nada para remediarlo. Las familias más pequeñas están superando a las más grandes en prácticas ecológicas. Las personas que priorizan el planeta también valoran la organización: son el ejemplo del consumidor consciente. Su enfoque consciente e intencionado de la compra no es solo una característica; es un consejo para los minoristas. La acción es clara: simplificar su jornada, agrupando productos con una huella más sostenible y facilitando las listas en plataformas de comercio electrónico. Los eco-actives ecuatorianos buscan productos a base de plantas, superando la media en mercados no-commodities. Por su parte, los consumidores latinoamericanos se centran en el cambio climático y la escasez de agua, desafiando a empresas y políticas. Los ecuatorianos exigen que sectores como supermercados y farmacias prioricen la sostenibilidad mediante abaratar productos cercanos a su caducidad, opciones de recarga, zonas separadas para productos sostenibles, facilidad de búsqueda y reducción de residuos. La hora del cambio Tres temas cruciales que no sólo preparan el terreno, sino que dictan el camino a seguir para las marcas: Eco-Actives no son meros consumidores; son catalizadores del cambio. No se limitan a comprar productos; compran una visión de progreso para el planeta. El comprador moderno es participativo e intencionado. El precio no es más que una variable en una compleja ecuación que incluye el origen ético, la sostenibilidad e incluso el tamaño del hogar. Para los minoristas, el punto de venta no es sólo el final del viaje del consumidor; es una oportunidad sin explotar para innovar y mejorar la experiencia. Estudio: Sustentar para Ganar Por: Miguel De La Torre, Country Manager de Kantar Ecuador, división Worldpanel y con la colaboración de Sofía Molnar, Directora de Advanced Analytics de Kantar CariCAM y Ecuador, división Worldpanel.