La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha celebrado la reducción del IVA en los productos menstruales y preservativos en su cuenta de Twitter. “Son productos esenciales y no lujos”, escribió. También la ministra de Igualdad, Irene Montero, celebró que los presupuestos generales del Estado de 2023 incluyan una bajada del IVA al 4 % de los productos de higiene íntima femenina: “La bajada del IVA al 4 % de los productos de salud menstrual es justicia fiscal y feminista”, dijo la titular de Igualdad. También te puede interesar: Los Estados deben garantizar el acceso de las mujeres y niñas a anticonceptivos seguros y eficaces Para Irene Montero la reducción del IVA es “muy buena noticia” ya que, a su juicio, combatir la pobreza menstrual es un deber para proteger la salud de todas las mujeres. La denominada “tasa morada” está contemplada en el acuerdo de coalición del Ejecutivo del PSOE y Unidas Podemos, pero quedó fuera en los presupuestos de 2022 y entonces la ministra de Igualdad se comprometió a seguir peleando por ello. Un 39,9 % de mujeres en España, es decir cuatro de cada diez, no pueden permitirse un producto menstrual de su elección por cuestiones económicas, según un estudio del Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol Gurina (IDIAPJGol). El trabajo Equidad y Salud Menstrual, financiado por la Sociedad Europea de Contracepción y Salud Reproductiva, se ha hecho sobre una muestra de 22.823 mujeres y también personas no binarias que menstrúan, que participaron en una encuesta en línea llevada a cabo entre marzo y julio del 2021. Entre las principales conclusiones, las investigadoras han hallado que hasta un 22,2 % de las participantes indicaron no haber tenido acceso a productos menstruales en algún momento de su vida por cuestiones económicas. Los principales factores de riesgo para padecer pobreza menstrual fueron identificarse como persona no binaria, haber nacido fuera de España, estar residiendo en este país en una situación administrativa irregular y tener una situación laboral precarizada. Por otro lado, los factores protectores ante la pobreza menstrual fueron tener estudios universitarios y no haber tenido problemas socioeconómicos en los últimos 12 meses. También te puede interesar: Sobrevivir a la violencia, un camino sin refugio para las mujeres en Venezuela Además, más del 74 % de las participantes han asegurado haber sobreutilizado algún producto menstrual por no haber tenido acceso a un lugar adecuado para cambiarlo y, entre las más afectadas, se encuentran las trabajadoras a tiempo completo. Según el estudio, el 42 % de las participantes han señalado haber padecido discriminación menstrual en alguna ocasión, principalmente las no binarias. Fuente: EFE