Tres de cada cuatro adultos en España tienen problemas de visión, fundamentalmente miopía, según diversos estudios. Sin embargo, gracias a las nuevas tecnologías hay inventos innovadores que ayudan a estas personas a desempeñarse en el mundo y ser más independientes. Implantar pequeños paneles fotovoltaicos en los globos oculares de las personas puede parecer ciencia ficción, pero eso es justo lo que planea un equipo de científicos australianos. Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW, por sus siglas en inglés) de Sídney están trabajando en un prototipo de dispositivo solar que puede implantarse en la retina del ojo. Unos módulos que son exactamente iguales a los que en la actualidad se emplean para convertir la luz del sol en electricidad, sólo que mucho más pequeños y delgados. Neuroprótesis, dispositivos diseñados para interactuar con el sistema nervioso y recuperar la funcionalidad perdida, es un campo relativamente nuevo que puede mejorar enormemente la calidad de vida, como indican los investigadores en un comunicado de prensa. Uno de los más conocidos es el implante coclear, que convierte el sonido en señales eléctricas que se utilizan para estimular el nervio auditivo y restablecer la audición. Este enfoque es el que el equipo de científicos australianos está explorando con el ojo humano para solventar la pérdida de visión.También te puede interesar: 6 países aprovechan la tecnología espacial para potenciar sus capacidades digitales Placas solares en los ojos Roemer y su equipo están investigando actualmente cómo utilizar tecnología solar para convertir la luz que entra en el ojo en electricidad, lo que evitaría que los fotorreceptores se dañen para transmitir la información visual al cerebro. En lugar de construir nuevas células fotorreceptoras, los investigadores han experimentado con electrodos que crean impulso de tensión. Estos prototipos funcionan, pero requieren el uso de cables, por lo que es un procedimiento complicado y aparatos. Los investigadores están trabajando ahora en la idea de usar un diminuto panel solar que se adhiere al globo ocular y que convierte la luz entrante en un impulso eléctrico que el cerebro utilizaría para crear los campos visuales. Una placa fotovoltaica que se autoalimentaría de forma natural y sería portátil, por lo que se eliminaría la necesidad de tener cables y alambres en los ojos. No es la primera vez que se experimenta con esta idea. Esto se debe principalmente a que son más fáciles de trabajar y sus propiedades se pueden modificar para adaptarse rápidamente a una aplicación, aunque son más caros. Estos materiales se suelen utilizar en la industria solar en general para fabricar paneles fotovoltaicos más eficientes.También puedes leer: Frame Banking, el futuro de las transacciones digitales Un tamaño reducido Esta investigación se encuentra actualmente en una fase de prueba de concepto, aunque los científicos ya han conseguido "colocar dos células solares una encima de otra en el laboratorio sobre una superficie grande, de aproximadamente un centímetro cuadrado, con la que hemos obtenido buenos resultados". El siguiente paso del equipo es convertirlas en diminutos píxeles que permiten verlas y grabar las ranuras para separarlas. Después aumentarán el tamaño de la pila a tres células solares. Para cuando esta tecnología se pueda probar en humanos tras extensos tests en laboratorio -y tras ensayos en animales-, Roemer prevé que el dispositivo tendrá un tamaño de unos dos milímetros cuadrados con píxeles de 50 micrómetros. Incluso subraya que todavía queda mucho para que esta idea se pueda implantar en las retinas de personas con enfermedades oculares. Fuente: El Español