Investigaciones recientes advierten que estos productos pueden acumularse en el agua, alterando los ecosistemas marinos e incluso representando riesgos para la salud humana. Un estudio publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, realizado por científicos del Laboratorio Marino de la Universidad de Plymouth, reveló que los filtros UV pueden ingresar al océano de manera directa, a través de actividades recreativas en el agua, o indirectamente, mediante el lavado de ropa, duchas o la eliminación de residuos líquidos. Se estima que entre 6.000 y 14.000 toneladas de filtros UV llegan a los océanos cada año, solo en zonas de arrecifes de coral. Las sustancias más preocupantes son las benzofenonas, especialmente la oxibenzona, identificada por la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas como un compuesto capaz de alterar el equilibrio hormonal de los organismos marinos. Sin embargo, aún existen limitaciones en los estudios sobre su impacto a largo plazo. También puedes leer: Sandra Díaz científica argentina gana "Premio Nobel de Ambiente" Los investigadores han detectado la presencia de estos químicos en ecosistemas marinos de todo el mundo, incluso en regiones remotas como la Antártida y el Ártico. La Dra. Frances Hopkins, coautora del estudio, advirtió que los océanos ya enfrentan múltiples factores estresantes, como el calentamiento global y la acidificación, lo que hace aún más urgente comprender el impacto de la contaminación química. Además, estos compuestos pueden bioacumularse en la fauna marina, aumentando el riesgo de que lleguen a la cadena alimentaria humana. Se estima que 4.300 millones de personas dependen del pescado como fuente principal de proteínas, lo que refuerza la necesidad de estudiar los posibles efectos de esta contaminación en la salud pública. Medidas y alternativas sostenibles La comunidad científica ha alertado sobre la falta de estudios a largo plazo y propone medidas urgentes, como evaluar la exposición crónica de las especies marinas a estos compuestos y desarrollar nuevas fórmulas menos dañinas. “Es fundamental comprender el impacto de estas sustancias y aplicar el principio de precaución antes de introducir nuevos químicos en el ecosistema marino”, afirmó la Dra. Mahasweta Saha, experta en ecología marina. También puedes leer: Convenio entre Grupo Ekos y la Secretaría del Ambiente de Quito impulsará el Proyecto "Cascos Verdes" en la ciudad Ante esta problemática, se promueve el uso de protectores solares ecológicos con filtros minerales y el desarrollo de regulaciones más estrictas para reducir la contaminación en los océanos. Los protectores solares ecológicos están elaborados con ingredientes naturales y minerales, lo que los hace menos dañinos para el medio ambiente. Además, los protectores solares orgánicos certificados prohíben el uso de ingredientes activos petroquímicos que suelen considerarse perjudiciales para los ecosistemas marinos. Beneficios de los protectores solares ecológicos: Protección efectiva para la piel: Ofrecen defensa contra los rayos UVA y UVB, previniendo quemaduras solares, envejecimiento prematuro y otros daños cutáneos. Respetuosos con el medio ambiente: No contienen ingredientes artificiales perjudiciales y suelen presentarse en envases reciclables o biodegradables. Menos irritantes para la piel: Al estar libres de fragancias y conservantes sintéticos, son ideales para personas con piel sensible o alergias. Menos dañinos para la vida marina: Sus ingredientes biodegradables minimizan el impacto sobre los arrecifes de coral y la fauna oceánica. Adoptar alternativas más sostenibles en la elección de protectores solares no solo protege la piel, sino que también contribuye a la conservación de los océanos y la biodiversidad marina.