La inseguridad se ha convertido en una de las principales amenazas para el sector empresarial en Ecuador, afectando tanto la productividad como la competitividad del país. Francisco Jarrín Rivadeneira, Presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, describe una situación alarmante donde “las empresas se han convertido en el principal objetivo de los extorsionadores y los secuestros a empresarios suelen ser premeditados”. Además de estos ataques directos, la cadena logística también se ve afectada, con contenedores contaminados con productos ilícitos. El aumento de la delincuencia genera riesgos adicionales para los trabajadores, obligando a las empresas a reubicar actividades productivas y a implementar rutas de transporte privado. “Estas medidas, aunque necesarias, pueden resultar incómodas para algunos trabajadores y generar una sensación de temor constante”, comenta Jarrín, destacando el impacto negativo en la productividad. Para mejorar la seguridad y proteger las inversiones, Jarrín sugiere un enfoque integral que incluye “el fortalecimiento de la policía y el sistema judicial”, además de una mayor coordinación entre las fuerzas de seguridad y las aduanas para combatir el narcotráfico y el comercio ilegal de armas. También propone la creación de corredores comerciales seguros y la implementación de incentivos fiscales para las empresas que inviertan en seguridad. “Debemos tomar en consideración que las empresas y las actividades productivas son parte del tejido social”, afirma Jarrín, subrayando la necesidad de soluciones que beneficien a toda la ciudadanía. Las cámaras y gremios empresariales, como la Cámara de Industrias de Guayaquil, están trabajando activamente en iniciativas como Mangle INC, un programa que busca movilizar a diversos sectores para mejorar la seguridad y la convivencia en Guayaquil. Inspirado en experiencias exitosas de ciudades como Medellín y Monterrey, Mangle INC se enfoca en la prevención de la violencia y el fortalecimiento del tejido social. “No es solo un programa; es una declaración de principios y una expresión de nuestra voluntad de pasar de las palabras a la acción”, dice Jarrín, destacando el compromiso del sector empresarial en la lucha contra la inseguridad. También te puede interesar: Situación del mercado laboral ecuatoriano El impacto de la inseguridad en la competitividad y crecimiento de las industrias es profundo. Según Jarrín, “el estancamiento de las inversiones y el aumento de los costos operativos son consecuencias directas de la inseguridad”, lo que reduce los márgenes de ganancia y dificulta la entrada de nuevas inversiones. “La seguridad tiene un impacto significativo en la competitividad y el crecimiento de las industrias en Ecuador”, sostiene Jarrín, advirtiendo que, sin un entorno seguro, las empresas enfrentarán mayores desafíos para operar de manera eficiente y contribuir al desarrollo económico del país. Las empresas han ajustado sus operaciones, incrementando la seguridad interna, ajustando horarios y optimizando rutas de transporte, lo que ha generado un sobrecosto significativo. Jarrín subraya que “es crucial que el gobierno aborde las causas profundas de la inseguridad para crear un entorno más favorable para las empresas”.