Sin embargo, en 2018 ya se empezó a sentir los problemas de flujo de liquidez y la presión sobre la balanza de pagos, que implica la amortización de la deuda en los plazos y condiciones contratadas, en especial en el último período del gobierno anterior. Ante la dificultad para mantener el ritmo de gasto, la economía se desaceleró y pese a que registró un crecimiento del 1,37% en 2018, explicado principalmente por el consumo de los hogares vía aumento del crédito, la economía inició un lento período de ajuste, que derivó en una contracción que llevará a un estancamiento durante 2019 y 2020. Bajo este escenario macroeconómico, el sector empresarial ecuatoriano tuvo el reto de mantener sus niveles de ventas y crecimiento buscando alternativas en el mercado. De esta forma existen sectores que han sobrellevado la situación económica, generando importantes niveles de crecimiento. Al analizar el PIB sectorial a diciembre de 2018, se encuentra que el sector de Acuacultura y pesca de camarón reportó un importante crecimiento, del 8,6%, en su valor agregado bruto. La cifra es resultado de un esfuerzo importante para incorporar nuevas tecnologías y mejorar la productividad en un escenario en el que incluso los precios internacionales están a la baja. A este sector le siguen Educación, Servicios sociales y salud, con un crecimiento del 4,3%; luego Alojamiento y servicios de comida (4%); Suministro de electricidad y agua ( 3,5%); y, Comercio (3,1%). Mientras que las empresas vinculadas al sector de Petróleo y minas, pesca (excepto camarón) y refinación de petróleo, son las que reportan los niveles de contracción más altos. En lo que respecta al desempeño del sector societario se observa que los ingresos totales, correspondientes al ejercicio fiscal 2018, de las 64.520 empresas que reportaron sus estados financieros hasta junio de 2019, alcanzan USD 109.233 millones. Esto implica una contracción de -1,8% respecto a lo reportado por el total del sector societario en 2017. El efecto de la desaceleración también se observó, en la evolución de los precios, ya que durante el primer semestre 2018 se atravesó por un período deflacionario, que indicaba claramente que las empresas recuerrieron a estrategias de precios para sostener sus ventas de productos, o peor aún salir de sus niveles de stock de producto. Durante 2019, los flujos de capitales que han ingresado vía endeudamiento externo, han permitido mantener los niveles de consumo, lo que se ha visto reflejado en un lento incremento del nivel de precios, que a julio de 2019, presenta una variación anual del 0,71%; sin embargo, el crecimiento del consumo y el sostenimiento de los precios dependerá de la velocidad con la que la economía atraviese el proceso de ajuste. Ninguna economía crece sin consumo ni inversión, en un país en el que tanto sector público como privado se encuentran ajustando sus niveles de gasto, se cae en un círculo vicioso grave, que termina en un estancamiento económico, que de persistir tiene el poder de destruir los logros sociales alcanzados en términos de reducción de la pobreza, redistribución del ingreso y condiciones de vida de la población. La solución, por tanto, no pasa por retornar a un modelo de gasto indiscriminado, pero sí de un gasto equilibrado y de inversión. Estamos en un país dolarizado, que al no tener moneda propia le resulta complicado el desarrollo de políticas monetarias expansivas, además, las políticas fiscales de expansión de gastos tampoco son una opción sostenible, como lo hemos observado estos últimos 12 años. Ecuador requiere de un sector privado que apueste por la economía y genere inversión, para esto se requiere bajar las tasas de interés y estimular el crédito; facilitar el crecimiento del sector exportador, eliminando trabas comerciales; reformar los esquemas tributarios que ahuyentan la inversión extranjera directa como el Impuesto a la Salida de Divisas; y, establecer reformas laborales que sin precarizar el trabajo faciliten la contratación de personal. Nuestra conclusión es que se necesitan acciones concretas, más allá del equilibrio de las finanzas públicas, urge que se debata las reformas tributarias, financieras, laborales y productivas, que faciliten la inversión y promuevan nuevamente el crecimiento de la economía. Las top 1.000su evolución en 2018 La Superintendencia de Compañías Valores y Seguros en su base del sector societario 2018, mantiene registro de 65 mil empresas, de las cuales las 1.000 empresas más grandes representan el 72,5%, esto implica una mayor participación dentro del total del sector societario, ya que en 2017, el top 1.000 representaba el 68% del total de los ingresos. La lectura de este fenómeno es que los procesos de crisis o recesión afectan primero a las pequeñas empresas, de hecho mientras que el top 1.000 reporta un crecimiento de sus ingresos del 6,7%, el total del sector societario decrece -1,8%. El crecimiento es particularmente evidente dentro del top 100, que representa el 47,6% del top 1.000 y creció en sus ingresos en 2018 a una tasa del 7,3%. Pese a que las 1.000 empresas crecieron, no son ajenas a la contracción de la economía, ya que el desarrollo de este conjunto en 2017, fue de 7,8%, lo que implica que las organizaciones más grandes del país crecen a un menor ritmo. Pero la relevancia de este conjunto, no solo radica en el volumen de ingresos que genera, sino también porque son estas empresas grandes, las que conforman la mayor parte de las cadenasproductivas, convirtiéndose en un mercado para el sector de las PYMES y un agente multiplicador dentro de la economía. El top 10 reportó ingresos totales por USD 10,7 mil millones, y una tasa de crecimiento del 5,5% anual, que corresponde al 13,5% del total de ingresos del top 1.000, sin embargo se evidencia una menor concentración de los ingresos en las 10 empresas más grandes, ya que en 2017, ellas significaron el 14,2% del top 1.000. El top 100, es el que más crece, al reportar una variación del 7,3%, lo que le permite mantener una participación dentro del total en niveles similares a los observados en 2017 (47,9%), así las 100 empresas más grandes del país representan el 47,6% del top 1.000 y el 34,5% del sector societario. Esto quiere decir que casi la mitad de los ingresos de las 1.000 empresas más grandes se producen dentro de este grupo. Mientras que en términos de utilidades, el margen financiero que reportaron las top 100 representan el 10,8% del total de los ingresos. En contraste, la utilidad sobre ingreso del top 1.000 se registró en 9,5%. El top 500 registró un crecimiento de 6,7%, ellas representan el 84,6% del top 1.000 y el 61% del total del sector societario. Dentro del crecimiento experimentado por el top 1.000, se observa una recuperación del ingreso mínimo para ser una top 1.000, umbral que bajó de USD 18,86 millones en 2014 a USD 15,04 millones en 2016, se recuperó a USD 15,56 millones en 2017.y en 2018 se estableció en 17,14 USD millones. COMPOSICIÓN POR PROVINCIA Pichincha y Guayas son las provincias de mayor concentración: el 87,3% del total de los ingresos del top 1.000 se registran en empresas radicadas en esas geografías. Al comparar la evolución de la participación por provincia se encuentra que en Pichincha y Manabí bajan su participación dentro del total de ingresos, cayendo 0,4% y 0,2%, respectivamente. Esta participación es recogida por las empresas de Azuay y Guayas. Al observar el desempeño de las empresas que conforman el top 1.000 por actividad económica se observa una variación diferente al PIB de la economía, así las compañías que más crecieron entre 2018 y 2017 fueron: Actividades de servicios administrativos y de apoyo (25,6%); Explotación de minas y canteras (24,6%); Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado (22,2%); Actividades de atención de la salud humana y de asistencia social (17,2%); Distribución de agua alcantarillado, gestión de desechos y actividades de saneamiento (12.1%); Actividades financieras y de seguros (11,5%); y, Comercio al por mayor y al por menor (11,1%). Este hecho hace que cambie la composición del Ranking 1000 por sector respecto a lo observado en 2017, así el sector comercio pasa a representar del 40,7% (2017) al 41,5% (2018) del total de ingreso de las Top 1000. Le sigue el sector de Industria Manufacturera que bajó su participación del 24,4% al 24,1%, mientras que las Actividades financieras y de seguros incrementaron su participación del 9,9% al 10,2% del total de ingresos del top 1.000. Las actividades agropecuarias crecieron de 6,2% al 6,3%, esto pese a que el sector camaronero es uno de los de mayor crecimiento, mientras que el sector Explotación de petróleo y minas sobrepasó al de las Telecomunicaciones y representa la quinta actividad más importante al representar el 4,8% del top 1.000. CRECIMIENTO Y REACTIVACIÓN En el 2016 el ingreso total promedio de las empresas del top 1.000 era de USD 68,8 millones, en 2017 el monto subió a USD 74,2 millones, mientras que en 2018 escaló a USD 79,18 millones, acercándose al nivel más alto alcanzado en 2014 cuando el ingreso promedio de las empresas llegó a los USD 81,06 millones. El sector que reportó mayor ingreso promedio en el ejercicio fiscal 2018 fue: Información y comunicación con USD 118 millones, mostrando una importante reducción frente a los USD 151,8 millones, reportados en 2017. Los ingresos promedios de las empres de Petróleo y minas subieron de USD 96,8 millones en 2017 a USD 115,5 millones en 2018. Las empresas de Servicios financieros y seguros reportan USD 94,2 millones, Comercio USD 85,7 millones e Industria manufacturera una cifra de USD 79 millones. TABLA INGRESO PROMEDIO DE LAS EMPRESAS DEL RK 1000 POR SEGMENTO (USD MILLONES). De esta forma el Top 1.000, pese a que se desacelera reportó un crecimiento importante en tiempos de desaceleración económica, por tanto, el desafío es mantener el desempeño mejorando la productividad, creando nuevos productos o servicios, generando innovación y permitiendo a la población del Ecuador el satisfacer sus necesidades en base a su producción. La economía necesita que las 1.000 empresas más grandes del país lideren la recuperación económica, invirtiendo e innovando para mantener el empleo, el nivel de ingresos y retomar la senda del crecimiento.Por _Víctor Zabala Andrade, Geovanny Alarcón y Betty Miño.