Europa quiere aprovechar toda la energía limpia que produce, pero enfrenta un obstáculo cada vez más evidente: la falta de almacenamiento. También te puede interesar: Infraestructura verde: un ladrillo impreso en 3D propone una nueva forma de combatir el calor urbano La Unión Europea acordó ampliar su capacidad para guardar electricidad y pasar de los 55 gigavatios actuales a cerca de 200 gigavatios en 2030. La meta busca evitar que los excedentes de energía solar y eólica se pierdan cuando la generación supera la demanda. El problema creció con la expansión de las renovables. En los momentos de mayor producción, las redes europeas no siempre pueden absorber toda la electricidad disponible, lo que obliga a reducir la generación y desperdiciar energía limpia. Sin almacenamiento suficiente, el bloque sigue dependiendo del gas para cubrir los periodos en los que baja la producción eólica o solar. Esa situación mantiene la presión sobre los precios de la electricidad y retrasa la reducción de combustibles fósiles. Las baterías aparecen como una de las principales soluciones por su rapidez de instalación y capacidad para almacenar energía cuando sobra y devolverla cuando aumenta el consumo. Hasta 2028, 22 países europeos prevén sumar entre 30 y 35 gigavatios nuevos de almacenamiento. Sin embargo, la cifra todavía queda lejos del objetivo de 200 gigavatios planteado para 2030. Para Europa, el desafío ya no es solo producir más energía renovable, sino contar con la infraestructura necesaria para guardarla y utilizarla cuando realmente se necesita. Fuente: Euronews