El mandatario emitió el decreto 286 donde dispuso al Ministro de Trabajo poner en consideración del Consejo la fijación del salario básico de USD 425 mensuales a partir del 1 de enero de 2022. “Son USD 25 adicionales. En un solo año, hacemos un aumento equivalente a la suma de los últimos cuatro años. Es el incremento porcentual más alto en ocho años”, indicó el mandatario, y dijo que “su gobierno cumple y no por simple obligación electoral, sino por convicción real”. En la campaña para llegar a la presidencia, Lasso prometió incrementar el salario básico de USD 400 a USD 500 en los cuatro años de su administración. Lasso subrayó que este incremento salarial busca mejorar los ingresos de los ecuatorianos y que la reactivación económica debe empezar por las familias más necesitadas y los trabajadores que ayudan a crecer al país y que la riqueza debe llegar primero a los trabajadores. El pasado 30 de noviembre, el Consejo Nacional de Trabajo y Salarios no logró ponerse de acuerdo sobre la posible alza del salario para el 2022. En esa reunión se anunció que el monto se fijará el próximo 22 de diciembre. Los trabajadores pedían un incremento de USD 25 y los empleadores que sea de USD 2,66 con base en estimaciones macroeconómicas. Antes del anuncio, ya había mucha expectativa. Édgar Sarango, representante de los trabajadores en el Consejo Nacional de Trabajo y Salarios, dijo que sí es viable un alza de USD 25 y que el aumento generará mayor consumo, mayor productividad y, por ende, recuperación económica. Las reacciones desde el sector empresarial no se han hecho esperar. Gómez de la Torre ha recalcado que una de las preocupaciones mayores es la pérdida sostenida de empleo pleno en Ecuador "desde el 2014, cuando llegaba al 49,6%; en el 2019 ya estábamos en 38% y se esperaba un 2% adicional y que con la pandemia bajó a 30%. Pablo Zambrano, Presidente de la Federación de Cámaras de Industrias y de la Presidente de la Cámara de Industrias y Producción (CIP), se muestra crítico frente a la decisión gubernamental. Asegura que las más afectados serán las pequeñas empresas, que equivalen al 95% de quienes dan empleo en el país. Mencionó que el impacto también será, por tanto, muy fuerte en industrias como el turismo, la construcción y la agricultura. Desde los gremios empresariales hay enormes preocupaciones ya que para ellos una de las prioridades es incorporar la mayor cantidad posible de personas al empleo pleno y un aumento de este tipo, sin revisión técnica, será un freno. Fuente: El Universo y El Mercurio