Esta famosa exposición, conocida por sus pabellones temporales y llamativos, ahora apuesta por la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente. Para 2025, busca la carbononeutralidad, usando estructuras que se puedan desmontar y reutilizar, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y promover una construcción más responsable. También puedes leer: Adidas World of Sports Arena: las oficinas del futuro que fusionan arquitectura escultórica y sostenibilidad Durante muchos años, los materiales usados en los pabellones terminaban en la basura o en reciclaje, por su dificultad de guardarlos o transportarlos. Pero ahora, arquitectos y organizadores están trabajando en nuevas formas de diseñar y manejar estas estructuras para que puedan usarse varias veces y generar menos residuos. Aunque la idea de reutilizar no es nueva en la Bienal, en el pasado no se aplicaba de forma constante. Por ejemplo, el Pabellón de Barcelona de 1929 y el Teatro del Mondo de 1980 ya mostraban un enfoque más temporal y reutilizable. Sin embargo, en los últimos años, especialmente desde 2021, la sostenibilidad ha tomado un papel mucho más importante, con proyectos que aprovechan materiales de pabellones anteriores para crear nuevos espacios. Ahora, los pabellones se diseñan pensando en que se puedan desmontar fácilmente. Se evitan pegamentos o soldaduras y se usan sistemas que permiten armar y desarmar sin dañar los materiales. Además, se prefieren materiales que sean amigables con el ambiente, como la madera certificada o el micelio, que pueden volver a la naturaleza después de usarse. En la Bienal de 2025, algunos ejemplos llaman la atención. El Pabellón de Dinamarca funciona como un taller donde los visitantes pueden ver cómo se montan y desmontan las piezas reutilizadas. El Pabellón de Francia usa materiales alquilados de la zona para evitar desperdicios. Y Brasil mezcla técnicas tradicionales con estructuras que se pueden desmontar y mover fácilmente. También te puede interesar: ¿Qué ciudades construyen más vivienda en Ecuador? Este cambio no solo afecta la arquitectura, sino también la forma en que se organiza todo el evento. Se busca usar materiales locales para reducir el transporte y la contaminación, aunque todavía hay retos, como las regulaciones y la logística para mover y reutilizar piezas entre países, como pasó con el Pabellón de Japón para la Expo Osaka 2025. En resumen, la Bienal de Venecia está mostrando una nueva forma de pensar la arquitectura temporal, donde cuidar el planeta es tan importante como la creatividad. Así, demuestra que en la construcción efímera “nada se pierde, todo se transforma”. Fuente y fotografías: ArchDaily.