El enfoque tradicional del liderazgo no ha evolucionado significativamente desde la era industrial. Cuando se trata de gestionar personas en un entorno laboral, muchas organizaciones piensan que los colaboradores son un insumo más: que trabajen lo que más puedan por el menor sueldo posible. Esta idea se introdujo hace casi un siglo, cuando se requería que los trabajadores realizaran tareas poco desafiantes y eran fácilmente reemplazables. La motivación era exclusivamente el dinero. En la actualidad las empresas se están enfocando en la innovación y la diferenciación única, y casi exclusivamente buscan a las personas, no a las máquinas, para proporcionarlo. Esto ocasiona que el dinero no inspire el rendimiento como antes. Muchos líderes se aferran al paradigma desgastado de que los colaboradores son un insumo costoso, en lugar de seres humanos que buscan ser felices en sus trabajos. Hasta ahora, no han visto que los colaboradores más apoyados son más leales, productivos y generan un mayor rendimiento económico. Y, tal como Abraham Maslow predijo hace 70 años, buscan sentirse realizadas e incluso maximizarse como personas con el trabajo que hacen. También te puede interesar: Netlife: Transformación tecnológica y ofertas de valor Tres razones por las que estos paradigmas necesitan cambiar 01. Las prácticas de liderazgo tradicionales están fallando y las empresas están pagando el precio. El Dr. Jim Harter, Director de Investigación de Gallup, revela que solo 7 de cada 10 trabajadores estadounidenses se sienten comprometidos con su trabajo. “En general, los lugares de trabajo han prestado mucha atención a los procesos y poco a las personas. Con demasiada frecuencia, a los colaboradores se le asignan roles gerenciales vinculados al éxito en un rol anterior o como recompensa por su antigüedad y no por su capacidad para apoyar y gestionar positivamente a los seres humanos.” Sus 27 años de experiencia le han enseñado que los colaboradores continuarán siendo infelices en sus trabajados, mientras los líderes continúen sin ser sus aliados. 02. El talento joven demanda una forma distinta de liderazgo Los Millennials representan el 35% de la población trabajadora a nivel mundial, acorde a un estudio realizado por Manpower. Los cambios culturales que promueven apenas se están sintiendo, y solo se fortalecerán a medida que se conviertan en los nuevos CEOs de las empresas. Acorde a CEO Magazine, la edad promedio de los nuevos CEOs en 2022, cayó de 56 a 53 años, la mayor caída anual en 23 años, mientras que el número de aquellos menores de 50 años que lideran empresas del S&P 500 subió un 30%. Los Millennials son el grupo de edad mejor educado de la historia. Y, colectivamente, tienen valores muy diferentes a los de sus predecesores. Son muy seguros de sí mismos, muy preocupados por el bienestar de los demás y buscan generar un impacto en el mundo. 03. Las organizaciones que no cambien estarán en una gran desventaja competitiva: Los Mejores Lugares para Trabajar TM están ayudando a reinventar el liderazgo, dando una voz significativa a los colaboradores en cómo se gestiona el negocio. Valoran mucho la confianza y logran generar un alto compromiso, valorando y apoyando de mejor manera a los colaboradores. También son excepcionalmente generosos y ofrecen beneficios que muchos CFOs tradicionales rechazarían por considerarlos destructores de ganancias, sin embargo, presentan una rotación más baja y superan consistentemente a sus competidores en rendimiento financiero.