La Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial inició el lunes 19 de enero en Davos-Klosters bajo el tema “Un Espíritu de Diálogo”, con un mensaje explícito: antes que confrontar, escuchar. El tono se marcó desde la apertura, no con discursos políticos, sino con un Concierto de Apertura en el Salón del Congreso. En sus palabras de bienvenida, Børge Brende, presidente y CEO del Foro, subrayó el simbolismo de la música como lenguaje común, mientras que líderes empresariales como André Hoffmann (Roche) y Larry Fink (BlackRock) destacaron la diversidad de voces como condición para ampliar ideas y mejorar la comprensión en debates complejos. La puesta en escena también funcionó como metáfora del tipo de conversación que dominará la semana: talento humano con tecnología de frontera. El concierto incluyó a la Orquesta de Cámara Mahler y al violinista Renaud Capuçon, con una instalación visual generada por IA que reaccionaba en tiempo real a los sonidos, y una segunda parte con Jon Batiste. También puedes leer: Primeros indicios del iPhone 18 y del Pro Max. El Foro llega con participación inédita: se reporta un número récord de líderes políticos y ejecutivos, incluyendo cerca de 65 jefes de Estado y de gobierno y casi 850 CEOs, junto a decenas de pioneros tecnológicos. La magnitud anticipa una agenda atravesada por competitividad, innovación y gobernanza, con la IA como eje recurrente. Fuera de la programación central, la conversación sobre IA se desplegó con fuerza en encuentros paralelos. En Axios House, el Día 1 se enfocó en gestión de riesgos en innovación, el avance de la IA en el borde y sostenibilidad como estrategia de largo plazo, con participación de ejecutivos del sector tecnológico y empresarial. En lo geopolítico, el arranque también estuvo condicionado por tensiones comerciales y seguridad: desde Davos, el viceprimer ministro chino He Lifeng buscó proyectar a China como socio de comercio e inversión y planteó la expansión de importaciones, mientras que Ursula von der Leyen señaló que la UE prepara un paquete para seguridad en el Ártico, en un contexto de fricciones por Groenlandia y amenazas arancelarias.