En promedio, el 70% de plantas con flores dependen de la polinización para ser fecundadas. Además de ser productoras de miel, éstos insectos potencian la producción agrícola y son varias las investigaciones que aseguran, que si dejaran de existir, la producción de alimentos tendría un decrecimiento catastrófico a escala mundial. El declive de las abejas en el mundo Desde finales de los años 90, apicultores de todo el mundo, sobre todo de Europa y Norteamérica, han observado la misteriosa y repentina desaparición de las abejas, y han informado de tasas inusualmente altas de descenso en las poblaciones de las colonias de abejas melíferas. En los últimos inviernos, la mortalidad media de las colonias en Europa ha sido del 20%. Esta cifra es todavía superior en Norteamérica. Si bien todavía no se dispone de datos precisos que permitan alcanzar conclusiones firmes, lo cierto es que las poblaciones de abejas y otros muchos polinizadores silvestres se encuentran actualmente en declive. Si consideramos las consecuencias de este fenómeno en aumento, tan solo desde el punto de vista de la función polinizadora de las abejas, se puede determinar que las consecuencias serán devastadoras, tanto para los propios ecosistemas como para la economía mundial. Recuperar sus áreas silvestres es un objetivo primordial Los factores más importantes que influyen en la disminución de su hábitat natural son la urbanización y la deforestación. Aunque, para la restauración de su entorno, también es vital reducir de manera inmediata y drástica el uso de pesticidas y fertilizantes, el temor principal de la comunidad científica es que el calentamiento global se convierta en un factor determinante para su desaparición. Muchas de las consecuencias predichas para el cambio climático como el aumento de temperaturas, las modificaciones de pautas de precipitación y los fenómenos meteorológicos más erráticos o extremos, tienen impacto en las poblaciones de abejas, afectándolas individualmente y, en última instancia, como comunidad. La importancia de la apicultura en Ecuador La apicultura es parte de la producción agropecuaria del país y consiste en criar abejas para obtener miel y garantizar la continuidad natural mediante la polinización. En junio del 2018, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAG), llevó a cabo un registro nacional apícola, visitando las 23 provincias del territorio nacional y levantando un registro de las principales características de producción, además del número aproximado de colmenas en el país. En Quito, la Unidad de Gestión Apícola, adjunta a la Subsecretaría de Producción Agrícola, cuenta con responsables técnicos en cada una de las 23 provincias - a excepción de las Islas Galápagos - los mismos que trabajan en la generación de políticas de conservación ambiental y brindan capacitación a los apicultores sobre el adecuado manejo de colmenas. “A mediados del año anterior, se adquirieron 1.330 kits apícolas que serán entregados a los apicultores que cuenten con más de 5 colmenas. La idea es asegurar el material vivo que existe en el país para cumplir con la meta de incrementar alrededor de 4.000 colmenas más, cubrir la demanda insatisfecha de miel y posteriormente, proyectarse como producto diferenciado”, explica Geovanny Chamba, de la Unidad Nacional de Gestión Apícola de Ecuador. Otra de las metas de la Unidad para este año, es capacitar a la población sobre el rol fundamental que cumplen las abejas en la conservación del medio ambiente. “Si logramos que la ciudadanía y los apicultores conozcan más sobre su importancia, lograremos fortalecer la relación entre la agricultura y apicultura. De igual forma, es fundamental contar con más abejas para fomentar la polinización en el país”Por: Ana Carolina Carvajal / Fotos: Andrea Ariza