No es algo que sucede de la noche a la mañana, aunque el tema de emprender tiene mucho que ver con el talento y la determinación. Y yéndonos a la parte más profunda del término, un emprendimiento es una iniciativa que asume un riesgo económico con la finalidad de aprovechar una oportunidad del mercado. Para aprovechar una oportunidad es importante saber discernir. De allí que fomentar el emprendimiento a todo nivel, en todo momento de formación, es importante para promover su autonomía y superación ante la vida. Los beneficios de esta práctica son múltiples: se desarrollan la creatividad, el asertividad, la confianza y el pensamiento positivo. Por otro lado, también mejora la capacidad para resolver conflictos y tomar decisiones, no solo en los negocios, sino en la vida personal en general. Uno de los modelos de educación para emprendimiento con mejores resultados es el que se da en la Unión Europea. Allí es notoria la manera en que se otorga más importancia al potencial que tienen los jóvenes para lanzar y desarrollar sus propias empresas comerciales o sociales. Tanto en la teoría como en la práctica. En otras ocasiones he hecho referencia al informe: ‘La Educación en emprendimiento en los centros educativos en Europa’, allí se puede observar que “la educación para el emprendimiento es esencial no solo para forjar la mentalidad de los jóvenes sino para proporcionar las competencias, conocimientos y actitudes básicas para el desarrollo de una cultura del emprendimiento en Europa”. Un concepto que es absolutamente correcto y aplicable en cualquier parte del mundo. Casos aparte, aunque cercanos al modelo de la UE son los países nórdicos y sus enseñanzas respecto de la Educación en Emprendimiento. Lo más llamativo y destacable es lo vinculados que están con la innovación. En los casos de Suecia, Finlandia y Dinamarca, países que se sitúan en los tres primeros lugares en el European Innovation Scoreboard (2015-2018) y entre los 10 primeros países del Índice Mundial de Innovación 2018, la Educación en Emprendimiento está ligada con un modelo educativo creado en Alemania: la Formación Dual. En nuestro país y los de la región es necesario llegar a un pacto a nivel de Gobierno para introducir en el currículo escolar, desde etapas educativas tempranas, formación en emprendimiento. La educación tradicional se ha sustentado en la mera transmisión de información y, en un mundo globalizado, como el actual, ser creativo implica aprender a ver las cosas de manera distinta. Necesitamos personas que sepan armar proyectos que luego se conviertan en emprendimientos y el sustento firme para su futuro. Hemos llegado a un tiempo en el que la educación no sólo debe basarse en cuestiones teóricas, los alumnos no deben sólo recibir charlas, sino que deben estar inmersos con juegos didácticos y, después, con proyectos realistas, como si fueran procesos emprendedores reales. Hay que sembrar para cosechar. Lograr personas autosuficientes a través de la educación y el emprendimiento.Por _ Gabriel Rovayo