En los últimos años, el ecosistema emprendedor ecuatoriano ha dado un salto cualitativo. De ser un país donde predominaban los emprendimientos por necesidad, hoy emerge una generación de startups que apuesta por la innovación, la escalabilidad y el impacto regional. “Vemos emprendedores que ya venden 10, 20 o incluso 80 millones de dólares. Empresas como Tipti, Autority o KarayFoods demuestran que sí es posible crecer desde Ecuador”, señala Andrés Zurita, director ejecutivo de la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI). Un unicornio es una startup que alcanza una valoración de al menos USD 1.000 millones sin cotizar en bolsa. Ecuador ya puede presumir de haber dado este salto: Kushki, la fintech fundada por ecuatorianos, se convirtió en 2022 en el primer unicornio del país, con operaciones en varios países de la región y una propuesta tecnológica de pagos digitales que conquistó a inversores internacionales. Más allá de Kushki, el país ya muestra señales prometedoras. Según Zurita, “ya existen emprendimientos con tracción suficiente para convertirse en centauros o ponis —empresas que venden decenas o cientos de millones de dólares—, que son el paso previo hacia los unicornios”. También te puede interesar: El auge de la autenticidad en el marketing digital La AEI ha lanzado “Misión Emprende 593”, una iniciativa para identificar startups con alto potencial. La meta: lograr tres unicornios hasta 2035, impulsar 10 empresas que facturen más de USD 10 millones y fomentar 3.000 nuevos emprendedores. Zurita señala que, a través de un concurso nacional, se seleccionarán 15 startups; 12 recibirán aceleración local y 3 obtendrán USD 100.000 y acompañamiento de Endeavor por un año. “Buscamos modelos de negocio exponenciales”, afirma. Si bien el país cuenta con ventajas como su ubicación geográfica y sectores con alto potencial —como agroindustria, salud y bienestar—, aún enfrenta desafíos. “La tramitología, normativas desfasadas y la falta de apoyo estatal limitan el crecimiento”, advierte Zurita. Sin embargo, la AEI apuesta por una visión a largo plazo que involucre al sector público, privado y académico para consolidar un ecosistema vibrante.