De acuerdo con Bloomberg Línea, el peso colombiano acumuló una apreciación cercana al 5,8% frente al dólar en julio, superando a otras monedas latinoamericanas como el real brasileño y el peso mexicano. El desempeño estuvo respaldado por el ingreso de capitales, los elevados precios de algunas materias primas y un diferencial de tasas de interés que continúa favoreciendo a varias economías de la región. La debilidad del dólar responde, entre otros factores, a las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) avance hacia una política monetaria menos restrictiva en los próximos meses, así como a un menor apetito global por los activos denominados en la moneda estadounidense. Este escenario ha beneficiado a las divisas de mercados emergentes, particularmente en América Latina. También te recomendamos: Recuperar la producción petrolera, un desafío estratégico para Ecuador No obstante, analistas advierten que este comportamiento podría no mantenerse de forma permanente. Un repunte de la aversión al riesgo, un cambio en la política de tasas de interés de la Fed o un deterioro del contexto geopolítico podrían fortalecer nuevamente al dólar y revertir parte de las ganancias observadas en las monedas latinoamericanas. Para Ecuador, cuya economía está dolarizada, un dólar más débil no modifica el poder adquisitivo interno de la moneda, pero sí puede influir en la competitividad del comercio exterior. Mientras las exportaciones ecuatorianas pueden perder atractivo frente a países con monedas depreciadas, los importadores suelen beneficiarse de menores costos para adquirir bienes provenientes de economías cuyas divisas se fortalecen menos frente al dólar. (I) Fuentes: Bloomberg Línea | Citi | BBVA