En entrevista con Revista Ekos, Ricardo Hausmann, fundador y Director del Harvard Growth Lab, advirtió que América Latina “tiene un gran potencial que no se está materializando por marcos de política que impiden el crecimiento”. Sostuvo que el reto es replantear las prioridades nacionales y regionales para liberar las fuerzas productivas y aprovechar el contexto internacional. Entre sus aportes más influyentes está el Growth Diagnostics, creado junto a Dani Rodrik y Andrés Velasco, una metodología para identificar la restricción más crítica que frena el desarrollo de un país. Utiliza un árbol de decisiones para diagnosticar problemas como baja inversión o productividad, hasta llegar al “cuello de botella” más urgente. “Si se te acabó el café, no me des más azúcar”, ejemplifica, resaltando que no todas las reformas tienen el mismo impacto y que es clave priorizar las que generen mayor crecimiento. En el análisis global, Hausmann sostiene que la economía mundial contaba con un “viento de cola”, pero que las políticas arancelarias, migratorias y fiscales de Estados Unidos bajo Donald Trump son “estanflacionarias” y perjudiciales para el crecimiento global. “El dólar no fue atacado, se suicidó”, afirma, apuntando a la pérdida de su rol como moneda refugio. También te puede interesar: Sector lácteo: Componente estable del tejido productivo Para la región, rechaza visiones homogéneas. Cita a Brasil como ejemplo de mejora en gobernabilidad y reducción de riesgo país, mientras que en Ecuador identifica avances, pero también “candados” que impiden mayor dinamismo. La clave, insiste, es localizar la restricción más urgente y resolverla antes de emprender transformaciones más amplias. En materia productiva, subraya la importancia del “autodescubrimiento económico”: la capacidad de encontrar y consolidar nuevos sectores de exportación. Ejemplos como el camarón ecuatoriano, que superó la crisis de la Mancha Blanca para liderar el mercado mundial, muestran que la innovación y la resolución de problemas pueden redefinir la economía de un país. Finalmente, define la resiliencia como “la diferencia entre una pelota de tenis y una pieza de cerámica”: la habilidad de absorber choques sin perder estructura. Para Hausmann, esta fortaleza se construye con estabilidad fiscal, solidez financiera y sostenibilidad ambiental, de modo que los países puedan enfrentar crisis sin comprometer su futuro. POR: Andrés Calvopiña Cervantes Foto: Iván Franco