Empecé a trabajar en Netflix como ingeniero senior de software en 2017 tras dejar mi trabajo en Amazon. Me alegró conseguir un ascenso y también volver a casa, a San Francisco. En ese momento, pensé que me quedaría en Netflix para siempre. Ganaba USD 450.000 al año, tenía comida gratis en el trabajo y tiempo libre remunerado ilimitado. Era el gran sueño tecnológico. Cuando lo dejé casi 4 años después, en mayo de 2021, todos pensaron que estaba loco. Mis padres fueron los primeros en ponerme peros. Para ellos, mi renuncia suponía tirar por la borda el duro trabajo que les supuso emigrar a Estados Unidos. Mi mentor fue la segunda persona que se opuso. Me dijo que no debía dejarlo sin tener otro trabajo porque me perdería la oportunidad de aprovechar mi alto salario al negociar mi sueldo en el siguiente trabajo. Aunque sus comentarios me hicieron reflexionar durante tres días antes de hablar con mi jefe sobre la posibilidad de dejarlo, 8 meses después, estoy seguro de que fue la decisión correcta. Cuando empecé a trabajar en Netflix, me encantó Trabajar en Netflix era como si te pagaran por trabajar en casos prácticos que aprendes en los programas de MBA. Pusieron a disposición de todos los empleados los memorandos de cada decisión de producto, y aprendí mucho cada día. En los 2 años siguientes a mi entrada, el brillo empezó a desaparecer. Entonces llegó el Covid-19. La oficina se cerró y mis partes favoritas del trabajo como la socialización y el día a día con mis compañeros desaparecieron. Lo único que quedaba era el trabajo en sí, y ya no disfrutaba haciéndolo. Quería tener un impacto más grande. Para mí, decidir cómo asignar los recursos de ingeniería era más importante para mis objetivos profesionales que el propio trabajo de ingeniería, y quería pasar a la gestión de productos. También te puede interesar: Australia abre ofertas de empleo para extranjeros Como resultado, pasé 2 años haciendo contactos dentro de Netflix y solicitando todos los puestos de gestor de productos que pude encontrar. Ninguno de mis intentos dio resultado, y continué haciendo el mismo trabajo. El Covid-19 cambió mi visión del trabajo Trabajaba en una empresa prestigiosa y me ganaba bien la vida. Es difícil renunciar a un sueldo —algo tangible— por cosas intangibles como tu juventud y tu tiempo. Pero no podía quitarme de la cabeza que muchas personas habían perdido la vida durante la pandemia. Estaba posponiendo mis sueños de convertirme en empresario, y el Covid-19 era un recordatorio constante de que podría no estar aquí mañana para perseguirlos. Tenía miedo de que en mi lápida se leyera: "Aquí yace Michael. Pasó su vida haciendo un trabajo que nunca quiso hacer. Descansa en paz". Cuanto más tiempo permaneciera en Netflix, mayor sería la posibilidad de que la lápida finalmente recogiera ese epitafio. La vida después de Netflix Pensé que mi vida se acabaría tras dejar Netflix. Me preocupaba no tener vida social, ya que antes todo giraba en torno al trabajo. Pero ocurrió lo contrario. He conocido a más gente gracias a la creación de mi propio negocio: otros emprendedores, escritores y creadores, y ahora siento una profunda calma en mi interior, una creencia inquebrantable de que todo irá bien, aunque el éxito en el futuro no esté garantizado. Fuente: Netflix