La economía latinoamericana enfrenta un desafío urgente: mejorar su productividad para impulsar el crecimiento y el bienestar de su población. En una entrevista con Revista Ekos, Marc Canal, Socio Asociado de McKinsey & Company y Senior Fellow en el McKinsey Global Institute, ofrece un análisis profundo sobre las oportunidades y retos que enfrenta la región en este aspecto crucial. La productividad: el motor del crecimiento económico “La productividad es la variable económica más importante; determina los estándares de vida, los salarios y el crecimiento económico”, sostiene Canal. Y no es una afirmación menor. En las últimas décadas, regiones como China e India han impulsado significativamente su productividad, lo que ha detonado un crecimiento exponencial. Sin embargo, en América Latina el panorama es distinto: el crecimiento anual promedio ha sido de apenas el 0,6% en los últimos 25 años. “Eso nos posiciona en el grupo de las economías de ‘carril lento’, junto con África subsahariana”, advierte el experto. El estancamiento en la inversión, una barrera clave Una de las principales razones para este bajo desempeño radica en la reducida inversión. “Las economías que crecen con rapidez invierten entre el 20% y el 40% de su PIB en infraestructura, tecnología y capital intangible”, explica Canal. En América Latina, este porcentaje es considerablemente menor. También te puede interesar: Slim vs Musk: Una ruptura millonaria que reconfigura el mercado global de las telecomunicaciones “La inversión de hoy es el crecimiento de mañana”, subraya. Esta falta de inversión responde a factores como la incertidumbre institucional, la informalidad laboral y la fragmentación empresarial. “La mayoría de las empresas son Pymes, lo que limita su capacidad para invertir”, apunta el experto. En este sentido, Canal destaca la urgencia de formalizar el mercado laboral y fortalecer el crecimiento empresarial para activar la economía regional. El bono demográfico: una ventaja que se desvanece El bono demográfico, que ha sido un motor de crecimiento para la región durante las últimas décadas, está por agotarse. Canal explica que este factor aportó un 0,5% adicional al crecimiento anual del PIB per cápita regional. No obstante, advierte que esta ventaja desaparecerá en las próximas dos décadas. En Ecuador, donde el bono demográfico ha sido incluso superior (0,7% anual), se reducirá drásticamente al 0,2% en el corto plazo. “El fin del bono demográfico traerá consecuencias como menor crecimiento económico, presiones fiscales y mayor gasto en pensiones y salud”, alerta Canal. Para mitigar estos efectos, recomienda dos vías: incrementar la participación laboral femenina y mejorar la capacitación de la fuerza laboral. Capacitación y empleabilidad: el rol crucial de las empresas Para Canal, la mejora en la empleabilidad debe ser una prioridad tanto para el sector público como para el privado. “Las empresas tienen un rol clave: deben capacitar a sus empleados y fomentar el aprendizaje continuo”, destaca. La flexibilidad en el mercado laboral también es esencial para facilitar que los trabajadores puedan transitar entre sectores económicos en respuesta a los cambios del entorno. Innovación y tecnología: la clave para avanzar “La innovación es el principal motor del crecimiento”, enfatiza Canal. Considera que, aunque la inteligencia artificial (IA) acapara la atención, existen otras tecnologías más sencillas que podrían tener un gran impacto en la región. “En muchos países de América Latina, las Pymes ni siquiera han digitalizado sus procesos básicos, y eso ya supone una enorme oportunidad para mejorar la productividad”, explica. Respecto a la IA, Canal destaca su accesibilidad como una ventaja clave. “Su adopción es más barata que revoluciones tecnológicas anteriores, y no requiere habilidades técnicas tan avanzadas como la programación tradicional”, agrega. Sectores con potencial de crecimiento La reorganización de las cadenas de valor globales representa una gran oportunidad para América Latina. “En Europa, el 63% del comercio se da entre países del continente, mientras que en América Latina esa cifra apenas alcanza el 14%”, revela Canal. Fomentar la integración regional permitiría robustecer sectores productivos y potenciar el desarrollo de servicios especializados. Ejemplos exitosos como Costa Rica y República Dominicana demuestran el potencial del sector de dispositivos médicos y los servicios financieros avanzados como motores de crecimiento regional. POR: Dominic Burgos