La tecnología moderna, desde teléfonos hasta automóviles, depende de semiconductores, que requieren grandes cantidades de agua para su fabricación. Esta dependencia del agua representa una vulnerabilidad crítica para la industria global de chips, exponiendo a las empresas tecnológicas a riesgos financieros significativos. La creciente demanda de chips ejerce presión sobre los sistemas hídricos ya estresados, ya que las fábricas de semiconductores necesitan agua para enfriar sistemas y producir electricidad, además de requerir agua ultrapura para enjuagar los residuos de los chips de silicio. También puedes leer: Flight100, el primer vuelo transatlántico con combustible de aviación 100% sostenible ahorró 95 toneladas de CO2 El proceso de producción de agua ultrapura, que es esencial para la fabricación de chips, consume enormes cantidades de agua municipal y genera aguas residuales con contaminantes tóxicos. La interrupción del suministro de agua puede afectar gravemente a la cadena de suministro global de semiconductores, aumentando los precios y generando riesgos ambientales. Empresas como TSMC e Intel están implementando medidas para recuperar y reutilizar el agua en sus plantas, pero la creciente demanda de semiconductores enfrenta desafíos adicionales debido a la sequía persistente y condiciones meteorológicas extremas en regiones clave de fabricación. También te puede interesar: Dos jóvenes mexicanos crean el primer cuero ecológico de cactus Para abordar estos riesgos, es crucial que las empresas tecnológicas integren la gestión del agua en su planificación empresarial y adopten prácticas sostenibles. Los inversores también desempeñan un papel vital al incentivar y apoyar a las empresas para que gestionen sus impactos en los recursos hídricos. Las grandes empresas tecnológicas deben revelar los riesgos hídricos en sus cadenas de suministro y adoptar políticas de abastecimiento responsables. La colaboración entre empresas e inversores es esencial para garantizar un uso eficiente del agua y satisfacer la creciente demanda de semiconductores sin comprometer los recursos hídricos. Fuente: World Economic Forum