Además, redujeron los niveles de calado, que es la profundidad a la que un buque puede sumergirse en el agua. Esto significa que las embarcaciones deben llevar menos carga de la que transportaban antes para cumplir con este nuevo parámetro. Estos dos factores han impactado el volumen de comercio y los tiempos para transportar productos. La espera en fila para pasar por el canal puede durar días o semanas. Y esta realidad podría empeorar en los siguientes meses, debido a que entre diciembre y mayo es la temporada seca anual de Panamá. Ante esta situación, ¿qué alternativas tienen las empresas de carga? Una opción es participar en la subasta de un cupo cada vez que un buque con reserva cancela su paso. Este año, el monto a pagar en estas subastas ha llegado hasta los USD 4 millones. Comparado al valor promedio de una subasta en 2022, que era de USD 173.000, es una cifra casi fuera de control. Algunas empresas están dispuestas a pagar este valor, como las que transportan combustibles desde la costa estadounidense del Golfo de México hasta Asia.También te puede interesar: Una sequía afecta al Canal de Panamá y al comercio Pero no todas las compañías pueden costear este monto de la subasta, que se suma a la tarifa de tránsito habitual por el canal. A pesar de esto, las empresas han gastado USD 230 millones en subastas hasta el 20 de noviembre de este año. Otra alternativa que tienen las firmas de carga es usar otras rutas marítimas. Esto añade miles de millas y más tiempo en el mar, lo que incrementa también los costos de transporte. Una vía es transitar por el Estrecho de Magallanes. Otra es desviarse alrededor del Cabo de Buena Esperanza de Sudáfrica o a través del Canal de Suez en Egipto. A pesar de que estas rutas representan una solución para el transporte de productos, no son tan útiles para ciertos sectores. Aumentar el tiempo de tránsito es un problema para la fruta fresca. Otro segmento que se ha visto afectado por esta coyuntura es el sector exportador de granos estadounidense. Este año, las exportaciones a Asia han caído un 26% frente a 2022. Esto implica una baja en el comercio de Estados Unidos, pero también una oportunidad para otros productores como Brasil, Ucrania o Rusia, que podrían llenar ese vacío de productos estadounidenses en el mercado asiático. Fuente: Bloomberg Línea