Sin embargo, al recibir un microcrédito, pudo reactivar su emprendimiento, resaltando la importancia del apoyo financiero para las mujeres emprendedoras en situaciones similares. Laura es una mujer de 45 años, es ingeniera comercial, con una maestría en comercio exterior. Hace 5 años, decidió dejar de trabajar bajo relación de dependencia, pues uno de sus hijos tiene discapacidad. Laura optó por comenzar su negocio (alimentos) propio desde casa para dedicar más tiempo a su familia. Como es madre de dos hijos, y cabeza de su hogar, en épocas de crisis acudió a su tarjeta de crédito para solventar los gastos prioritarios de su familia; sin embargo, no pudo cubrir a tiempo varios pagos y perdió su capacidad de crédito, lo cual la convirtió en sujeto no apto para financiamiento. Laura no pudo continuar con su negocio pues necesitaba de capital económico de trabajo y tampoco podía conseguir un empleo por su edad. La situación de Laura puede ser la de muchas mujeres, quienes requieren de un soporte especial cuando de empleo, de emprendimiento y de financiamiento se trata. A veces, muchas puertas se cierran, pero siempre habrá alguna que se abra y que presente una nueva oportunidad. En la historia de Laura, alguien le comentó acerca de la distribución de una marca de productos para lo cual no necesitaba de mayor inversión, y podía empezar su negocio de manera inmediata. ¿Qué pasó con el crédito?, la empresa le otorgó la oportunidad de iniciar su negocio con un microcrédito inicial, mismo que fue cubierto por Laura, cumpliendo a cabalidad con los plazos establecidos, por lo cual, ese crédito resultó ser la raíz para que su emprendimiento pueda desarrollarse y crecer con éxito. Es cuando surge la reflexión sobre la relevancia que tiene para las mujeres el contar con una institución, empresa o entidad que brinde confianza y provea de apoyo, sobretodo, de financiamiento legal y formal para que las mujeres puedan emprender con éxito. “Sin este empuje inicial, es complejo salir adelante”, nos decía Laura. También te puede interesar: Ránking de crédito por género: La autonomía financiera empodera a las mujeres ¿Qué se logra con el apoyo económico, por medio de crédito o financiamientos destinados a negocios o emprendimientos de las mujeres?, por experiencia y testimonios evidenciables, podemos señalar que algunos de los resultados son: Las brechas económicas de género se están reduciendo, ya que históricamente las mujeres han enfrentado dificultades para acceder al crédito debido a la falta de propiedad de activos, estereotipos culturales y desigualdad de oportunidades. El empoderamiento y la libertad financiera no solo eliminan la violencia intrafamiliar, sino que también mejoran la calidad de vida familiar, facilitan la educación de las mujeres y amplían las capacidades de sus negocios. Está demostrado que las mujeres que reciben financiamiento reinvierten estos recursos en la educación y salud de sus familias, contribuyendo así a una sociedad más próspera, ya que su progreso actúa como un factor multiplicador. La pobreza se reduce al romper el círculo vicioso que coloca a muchas mujeres en situaciones vulnerables, especialmente aquellas que son cabezas de hogar y únicas proveedoras. Estas mujeres a menudo carecen de recursos económicos para cubrir los gastos diarios, independientemente de su estrato social. Mientras algunas pueden buscar recursos activamente, para otras puede ser mucho más complicado cuando su situación económica cambia repentinamente. La participación activa de las mujeres en la economía a través de negocios y emprendimientos contribuye al desarrollo económico del país, reactivando la economía y mejorando el PIB mundial, según estudios del Banco Mundial. Además, se promueve la igualdad de género al facilitar la ruptura de estereotipos y lograr igualdad de oportunidades. Por último, se evita el “chulco”, préstamos ilegales con tasas de interés exorbitantes que pueden superar el 1200% anual. Estas estafas afectan principalmente a las mujeres, quienes, por necesidad familiar, caen en este tipo de engaños. Por ejemplo, si alguien toma un préstamo de $230 por un mes, podría terminar pagando $467 al prestamista informal. En definitiva, son muchos los beneficios para la sociedad de crear y permitir programas de crédito y financiamiento para las mujeres. En el canal de la Venta Directa, cuyos negocios no implican inversiones o estas no son para nada cuantiosas, muchas empresas ofrecen un primer crédito (sin intereses) con el cual, cualquier persona puede iniciar su propio negocio. Si cumple correctamente con los montos y plazos, incluso, esos montos pueden crecer y convertirse en capital de negocio. Al ser un canal liderado especialmente, por mujeres, hemos podido constatar el nivel altísimo de cumplimiento de los compromisos, por parte de ellas, lo cual las convierte en sujetos de crédito, con capacidad de llegar a posiciones de liderazgo, especialmente, cuando hablamos de las redes de mercadeo propios de la Venta Directa. Laura es un fiel testimonio de la realidad que viven las mujeres cuando estas se convierten en las dueñas de sus propios negocios. Hoy Laura es dueña de un negocio que crece con éxito, pero recordemos que el primer impulso para lograrlo, fue el crédito. La Venta Directa se convierte en un generador formal, legal y con respaldo para muchos emprendimientos que terminan convirtiéndose en microempresas, en su mayoría, liderados por mujeres, tanto en el Ecuador como en el mundo. (Ecuador, más de 400 mil personas. En el mundo 180 millones).