La industria de harinas y pastas desempeña un papel vital en la seguridad alimentaria del Ecuador. A partir de la harina de trigo se elaboran productos esenciales como el pan y las pastas, fundamentales en la dieta diaria de los ecuatorianos. Estos alimentos, ricos en carbohidratos, vitaminas y ácido fólico, contribuyen significativamente a la estabilidad alimentaria del país. Según Diego Córdoba Viteri, Presidente del Directorio de la Asociación Ecuatoriana de Molineros (Asemol), esta industria también tiene un importante impacto económico, generando miles de empleos directos e indirectos en toda la cadena productiva, desde la importación del trigo hasta la elaboración y comercialización de productos terminados. Este sector representa un aporte clave al Producto Interno Bruto (PIB) no petrolero del Ecuador. En cuanto a las oportunidades de crecimiento, el sector ha identificado un incremento en la demanda de productos diferenciados, como harinas integrales y enriquecidas, que responden a un mercado cada vez más consciente de la salud y el bienestar. La sostenibilidad también se ha convertido en un eje central para la industria. Asemol ha promovido la implementación de tecnologías para optimizar el consumo de energía y agua, reduciendo el desperdicio de recursos. Además, la obtención de certificaciones internacionales garantiza que los procesos cumplan con estándares ambientales y de calidad. La capacitación constante en buenas prácticas de manufactura y protección ambiental también es parte del compromiso del sector. También te puede interesar: El sector de harinas y pastas no se detiene: roza los ventas USD 1.000 millones en 2023 En la última década, la industria de harinas y pastas ha evolucionado mediante la incorporación de tecnologías avanzadas, lo que ha permitido un crecimiento sostenido y mejoras en la calidad del producto final. Las tendencias del mercado revelan un creciente interés por productos orgánicos, integrales y funcionales, así como por empaques ecológicos y reciclables que favorecen el cuidado del medio ambiente. Además, el canal digital se ha convertido en una vía relevante para la promoción y venta directa a los consumidores. Para fortalecer la competitividad del sector, Asemol ha implementado estrategias como la capacitación continua del personal, asegurando que el talento humano esté preparado para responder a las demandas del mercado. Asimismo, se ha garantizado la absorción del 100% del trigo nacional producido en el país, impulsando a los agricultores locales y asegurando un precio superior al del trigo importado. El impulso a la certificación bajo normas internacionales también se destaca como una medida clave para posicionar la industria ecuatoriana en mercados internacionales, elevando sus estándares de calidad y competitividad. De esta manera, la industria de harinas y pastas en Ecuador se consolida como un sector esencial en la economía y seguridad alimentaria del país, avanzando con innovación, sostenibilidad y un fuerte compromiso con el desarrollo productivo nacional. Foto: Cortesía Moderna Alimentos