La crisis energética que atraviesa Ecuador ha puesto en jaque a la economía y al sector empresarial. Andrés Robalino, Director Ejecutivo de la Cámara de Industrias de Cuenca compartió su perspectiva sobre la problemática en Ekos Today Radio. Para él, los efectos negativos van más allá del impacto económico, afectando también la estabilidad del empleo. “Muchas empresas están haciendo todo lo posible por no sacrificar empleos, pero no sabemos cuánto tiempo más podrán sostener esta situación”, advirtió, destacando la incertidumbre que rodea la duración de los cortes de energía, los cuales podrían extenderse hasta diciembre o incluso más, dependiendo de las condiciones climáticas. Él subrayó que la crisis no es solo un problema del sector industrial, sino que ha escalado a un “apagón generalizado”, afectando tanto a la industria como al comercio, los servicios y el turismo. “El apagón es como meterle el freno de mano a un vehículo que, si bien no iba a alta velocidad, al menos avanzaba. Ahora, la economía corre el riesgo de detenerse por completo”, explicó, haciendo alusión a las proyecciones económicas que ya auguraban un crecimiento inferior al 1% para 2024 antes de la crisis. Medidas propuestas y acciones del sector empresarial En cuanto a las medidas adoptadas por las empresas, el dirigente gremial señaló que muchas han recurrido al uso de generadores para mantener sus operaciones, aunque esto no es una solución sostenible. “El uso de generadores aumenta los costos y hay limitaciones en el suministro de diésel”, advirtió Robalino. Además, destacó que la falta de electricidad está cambiando los hábitos de consumo de la población: “Cuando no hay luz, la gente prefiere quedarse en casa, lo que reduce la demanda en comercios y restaurantes”. También te puede interesar: La crisis energética apaga el crecimiento y aumenta la incertidumbre Impacto en la cadena de abastecimiento y en el empleo El dirigente alertó sobre los riesgos que enfrenta la cadena de abastecimiento. “Vamos a empezar a ver menos productos en las tiendas y cambios en los horarios de atención, ya que las empresas deberán adaptarse a los periodos en los que tengan electricidad”, advirtió. Además, destacó el riesgo de que las compañías se vean forzadas a tomar decisiones drásticas para reducir costos, lo que podría incluir despidos. “El último recurso al que cualquier empresa quiere llegar es despedir personal, pero si no hay oxígeno, esa termina siendo la consecuencia inevitable”, señaló. Un llamado a la unidad En su mensaje final, Robalino hizo un llamado a la cooperación y la solidaridad para enfrentar la crisis. “No podemos ver esto como un problema de un solo sector. El impacto de detener la industria afecta a toda la cadena productiva y, por ende, a la comunidad en general”. Destacó la importancia de que todos los actores, tanto del sector privado como del público, trabajen juntos para superar esta adversidad. “Ecuador ha superado crisis antes, y lo lograremos nuevamente si trabajamos en conjunto”, concluyó.