La transformación digital en la banca ya no pasa únicamente por mejorar canales o sumar nuevas capas tecnológicas: hoy el verdadero reto está en modernizar el núcleo que sostiene cada operación. En el AI Business Summit 2026, Pablo Ramírez, Gerente de Data Center de Binaria, y Paúl García, Subgerente de Servicios TI de Banco General Rumiñahui (BGR), compartieron el proceso con el que la entidad financiera emprendió la renovación de su core bancario, una infraestructura crítica que, tras más de dos décadas de funcionamiento, empezaba a mostrar señales de agotamiento. La ponencia expuso no solo una migración tecnológica, sino una estrategia de resiliencia y continuidad pensada para responder a los desafíos de una banca cada vez más exigida por la seguridad, la disponibilidad y la eficiencia. El punto de partida era claro: BGR operaba sobre una plataforma con más de 24 años de antigüedad, altamente robusta, pero limitada frente a las exigencias actuales del negocio. “Teníamos desafíos en el tema de fin de soporte, un tema de riesgo, de obsolescencia y también costos crecientes de operación”, explicó Paúl García al describir un escenario en el que la permanencia del sistema ya no solo implicaba una limitación tecnológica, sino un riesgo operativo para una institución financiera. Frente a ello, el banco emprendió un proceso de evaluación para determinar cuál era la mejor vía para modernizar su plataforma sin comprometer la estabilidad del negocio. La apuesta, según explicó Ramírez, fue por una transición que permitiera “mantener sin automatizar ningún tipo de obsolescencia hacia el futuro” y, al mismo tiempo, construir una base capaz de acompañar el crecimiento del banco. La migración no fue un simple recambio de infraestructura. Requirió pruebas técnicas, validación de compatibilidad, revisión de aplicaciones críticas y una hoja de ruta coordinada entre distintas áreas y proveedores. “Todo proyecto de transformación debe estar acompañado de una estrategia”, subrayó García, al destacar que una de las claves fue estructurar una planificación escalonada, con seguimientos funcionales, técnicos y reportes permanentes a la alta gerencia. Los resultados, sin embargo, terminaron por justificar el esfuerzo. BGR reportó una mejora del 30% en el rendimiento transaccional y una reducción del 31% en los tiempos de procesamiento batch, lo que se tradujo en mayor disponibilidad para sus plataformas. A ello se sumó la certificación de 54 aplicaciones críticas y una reducción de entre 30% y 50% en costos de licenciamiento, dependiendo del componente. Pero uno de los hitos más relevantes fue la validación real de su esquema de continuidad operativa. “Somos de las pocas instituciones financieras en el país que pudo mover el 95% de su operación al sitio alterno”, destacó García, al recordar que en marzo de este año el banco operó durante dos semanas desde su centro alterno sin comprometer la atención al cliente. La exposición de Binaria y Banco General Rumiñahui dejó una conclusión de fondo: transformar el core bancario no es un proyecto de infraestructura aislado, sino una decisión estratégica que redefine la capacidad de una institución para crecer, protegerse y responder en tiempo real.