Pero con un consumidor que ha incorporado la cautela como parte estructural de su comportamiento: la recuperación no se expresa en un mayor gasto impulsivo, sino en decisiones más planificadas y enfocadas en el valor, lo que plantea desafíos y oportunidades para marcas y retailers, que deberán adaptarse a un shopper más exigente, menos leal por costumbre y más atento a la relación entre precio, calidad y confianza. Estado del consumidor: estabilidad frágil y prioridades claras A nivel regional, los consumidores latinoamericanos muestran señales de resiliencia, aunque todavía con percepciones divididas sobre su situación financiera: un 33% afirma estar en una mejor posición económica que hace un año, mientras que un 32% considera que su situación ha empeorado. Un punto de alerta es el crecimiento del segmento de consumidores con dificultades financieras persistentes: los llamados “luchadores” pasan de representar el 16% en 2024 al 21% en 2025 en América Latina, consolidándose como el grupo de mayor crecimiento, lo que refuerza la necesidad de propuestas accesibles y relevantes para una base de consumidores cada vez más sensible al precio. ¿Qué está buscando hoy el shopper? El shopper ecuatoriano llega a 2026 con una mentalidad más analítica: compra menos por impulso y más por necesidad, compara precios entre marcas y canales, y evalúa con mayor cuidado los atributos de los productos. La asequibilidad se mantiene como el principal driver de elección, pero se observa un cambio relevante: la salud y el bienestar superan por primera vez a la familiaridad con la marca como criterio decisivo; además, existe una disposición creciente a pagar un precio adicional cuando el beneficio es claro, privilegiando productos más saludables, frescos y funcionales, sin conservantes, con garantías de seguridad e higiene, formulaciones saludables y propuestas transparentes. Evolución de canales: hacia un comercio sin fricción El consumidor ya no distingue entre físico y digital, sino que busca experiencias integradas, simples y convenientes. En América Latina, entre el 65% y 66% considera “impresionante” la entrega el mismo día o en menos de 30 minutos, lo que impulsa el e-commerce. En este entorno, se valoran el envío gratuito, la facilidad de devoluciones, los descuentos visibles y el seguimiento en tiempo real; mientras el social commerce se expande con WhatsApp como principal canal, y el Retail Media emerge como palanca para monetizar audiencias, mejorar la segmentación y aumentar la conversión en el punto de contacto. También te puede interesar: El sector exportador mantiene cautela global y agenda interna para sostener el liderazgo no petrolero Tendencias que marcarán el consumo hacia 2026 De cara al mediano plazo, cuatro grandes tendencias redefinirán el consumo en Ecuador y la región: El impacto de los medicamentos contra la obesidad (AOM): su adopción está modificando hábitos alimenticios y reduciendo el consumo calórico, abriendo oportunidades para productos funcionales, porciones controladas y propuestas alineadas con la salud metabólica. La volatilidad de las materias primas: categorías como cacao, café y lácteos seguirán expuestas a fluctuaciones de precio, obligando a las empresas a equilibrar ajustes de tamaño, precios y reformulación. El fortalecimiento de las marcas propias: las marcas privadas crecen por encima del promedio del FMCG y son percibidas por más de la mitad de los consumidores como iguales o superiores en calidad frente a las marcas tradicionales. La inteligencia artificial redefiniendo el descubrimiento: más de la mitad de los consumidores estaría dispuesto a usar para gestionar las compras del hogar, transformando la forma en que se descubren, comparan y adquieren productos. Por: Aldrin Flores, Industry Insights Manager en NielsenIQ Ecuador