Sin embargo, sin dejar de hacer lo que le apasionaba, se enriqueció con la empresa de ropa para actividades al aire libre Patagonia, que fundó con su esposa en 1973. Para que te hagas una idea de cuánto, vende USD 1.000 millones cada año. También puedes leer: Estas son las mejores universidades de negocios en Latinoamérica En 2022 anunció que donaría todas las acciones de la empresa Patagonia a Holdfast Collective, un fideicomiso dedicado a proteger la naturaleza y combatir el cambio ambiental. Además, creó el Patagonia Purpose Trust con el fin de seguir generando anualmente USD 100 millones para el cuidado del planeta. "La Tierra es ahora nuestro único accionista", dijo Chouinard, de 83 años, en un mensaje al personal y a los clientes. Maravilloso y mítico Todo empezó por el dolor en la nuca, causado por los pesados equipos que tenía que llevar colgados al escalar. En un viaje de montañismo, compró una camiseta de rugby en Escocia y quedó impresionado por el cuello grande, grueso y resistente al desgaste. A su regreso, sus amigos se interesaron así que empezó importarlos. Se agotaban rápidamente y pronto notó que la ropa tenía márgenes de beneficio mucho más altos que los herrajes, así que trajo más prendas de sus viajes. Por esa época conoció a una estudiante de arte que trabajaba como doncella en Yosemite Lodge llamada Malinda Pennoyer. Se enamoró al verla lidiar con un grupo de hombres agresivos arrancando la matrícula de su auto y entregándosela al Ranger. Se casaron en 1970 y tres años después la pareja lanzó su línea de ropa independiente. La llamaron Patagonia, pues para ellos ese nombre evocaba un lugar maravilloso y casi mítico. Fue un buen momento porque era una época de auge para la recreación al aire libre, así que la empresa creció constantemente. En 1979, la hermana menor de Roger McDivitt, Kristine (Kris), fue nombrada directora ejecutiva. Era una esquiadora de 28 años que había trabajado en la empresa desde el principio, pero no tenía ninguna experiencia empresarial, así que llamaba a presidentes de los bancos a pedirles asesoramiento gratuito. Y se lo daban. Kris ha contado que Chouinard "me dio la compañía diciendo, en efecto, aquí está Patagonia y Chouinard Equipment, haz con ellos lo que quieras. Yo me voy a escalar". El gerente financiero Steve Peterson, quien puso las finanzas en forma, señaló que Chouinard "no respeta a la gente de banca y contabilidad, los que usan saco y corbata. Pero son parte del negocio. Es casi como odiar tu brazo izquierdo". Un estilo de vida Al igual que Chouinard Equipment, lo que distinguía a Patagonia era la innovación de productos técnicos para actividades especializadas. A principios de los años 80, desarrollaron nuevas telas como un vellón sintético, una capa base para reemplazar las de algodón, que absorbían el sudor y luego hacían sentir mucho frío. Y en lugar de utilizar los tonos terrosos habituales, introdujeron colores brillantes con nombres como espuma de mar. Pero la herramienta clave de venta era su catálogo: no era una mera lista de productos y equipos, era brillante y lo que vendía era todo un estilo de vida. Hoy en día es común, pero Patagonia fue pionera en mostrar lo que se podía hacer con la ropa más que la ropa misma. Eso fue obra de Kris, quien contrató a un director de arte para priorizar cosas como la fotografía documental, sin modelos, con escaladores reales haciendo escaladas de verdad. Además incluía ensayos sobre expediciones y ecologismo. El catálogo ayudó a hacer de Patagonia una marca aspiracional, así como una marca especializada respetada. Las ventas subieron vertiginosamente. En solo tres años, crecieron de USD 7 millones a USD 14 millones, y a USD 20 millones en 1984. Sin aparentemente esforzarse mucho, a mediados de sus 40 años, Chouinard era millonario. Aunque no siempre fue un camino de rosas. Fascinación instantánea Chouinard nació en Estados Unidos en 1938 y pasó sus primeros años en Maine, en una gran comunidad franco-canadiense. Cuando tenía 7 años, la familia se mudó a Burbank, California. Fue chocante: no sabía hablar inglés, pues hasta entonces solo le habían enseñado francés en la escuela. Los niños se burlaban pues les parecía que su nombre, Yvon, era de mujer, así que prefería estar solo, al aire libre. Además de ser impopular, no era buen estudiante. Pasaba las clases practicando contener la respiración, entrenándose para bucear los fines de semana. A los 14 años se unió a un club de cetrería en el que, para rastrear a las aves, le enseñaron a escalar. Quedó fascinado Encontró su comunidad en la fraternidad de alpinistas e iba con un grupo en trenes de carga a acantilados con cuerdas robadas de la compañía telefónica. A los 16 años, condujo 1.600 kilómetros en un Ford de 1940 que él mismo había reconstruido en la clase de mecánica para hacer su primer intento de cumbre en solitario en la montaña más alta de Wyoming. Tras graduarse de la escuela, trabajó como detective privado, pues su hermano mayor dirigía una agencia. De superrico a muy rico La compañía comenzó a incorporar ese espíritu a su producto. En 1993, por ejemplo, fue la primera empresa de actividades al aire libre en producir un forro polar fabricado con un 80% de botellas recicladas. En 1994 se pasaron al algodón 100% orgánico. Fue una gran apuesta porque el algodón orgánico era entre un 50 y un 100% más caro, y 20% de la línea de Patagonia estaba hecha de algodón. Le dio al personal 18 meses para hacer el cambio o nunca volverían a usar algodón. Pero los clientes respondieron bien y las ventas aumentaron un 25%. De hecho, Patagonia estableció una industria de algodón orgánico para otras empresas. Sus compradores entrenaron a Gap y a Nike, por ejemplo, a hacer el cambio. A principios de la década de 2000, junto con el empresario de la pesca Craig Matthews, creó el plan "1% para el Planeta" para alentar a las empresas a dar el 1% de las ventas brutas para apoyar la conciencia ambiental. Más de 5.200 negocios se han adherido y USD 635 millones han sido destinados a causas medioambientales. Por esto y mucho más, Patagonia se convirtió en sinónimo de ecologismo. También te puede interesar: Néxito revoluciona el emprendimiento en Ecuador: plataforma masiva para crecer y profesionalizar negocios Los clientes estaban dispuestos a pagar altos precios por su ropa porque sabían que infligía menos daño al medio ambiente que otros fabricantes. Y quizás también porque usar prendas de Patagonia los hacía parecer tan virtuosos como la marca. Todo eso significaba que a Patagonia le iba muy bien, y en 2017 los ingresos alcanzaron los USD 800 millones. Fuente: BBC