La física Susana Marcos y la ingeniera Belén Riveiro hablaron de sus referentes, de estereotipos, de sus trabajos y de cómo fomentar las vocaciones. Y es que, si bien en España las mujeres matriculadas en carreras científicas son el 49 %, la mayoría escogen estudios relacionados con la salud y los cuidados (71 %) -como medicina o biología-, frente a grados técnicos como ingeniería (25 %), física (17 %), matemáticas (14 %) o informática (12 %). Esta brecha de género, que cada año revelan los datos del Ministerio de Educación, empieza en la escuela, donde sólo un 4,2 % de las adolescentes de 15 años dice estar interesada en estudiar alguna de estas carreras. Acabar con esta discriminación no es solo una cuestión de justicia social, también económica, porque las carreras de las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son las mejor remuneradas y porque expulsar a la mitad de la población de estas profesiones supone una pérdida cercana al 15 % del Producto Interior Bruto (PIB), según Educación. La física Susana Marcos (Salamanca, 1970) fue galardonada en 2019 con el Premio Nacional de Investigación “Leonardo Torres Quevedo”, por su contribución a la ingeniería óptica y fotónica, y defiende que las carreras técnicas hay que dejar de llamarlas “áreas duras, que ya parece que les da una connotación negativa, haciéndolas parecer difíciles de hincar el diente”. “En general, creo que la educación de las ciencias, y de todas las asignaturas (para niñas y para niños) debería orientarse desde el sentido de la curiosidad, el cuestionamiento y el sentido crítico, tres atributos principales en un científico, y lo que a mí, estimulados en clase, fue lo que me atrajo a una carrera científica”. Marcos, ahora en la Universidad de Rochester de Estados Unidos, también dejaría, además, de presentar las asignaturas de manera estanca y evitaría encajonar a las alumnas y los alumnos hacia áreas muy concretas demasiado pronto. “Hay que dar margen para explorar lo que a cada uno le apasiona, sean las ciencias u otras disciplinas. Al final la innovación y el avance surge de la conexión de campos y de ideas; en mi caso la física, la oftalmología, la psicología, la neurociencia, la ingeniería biomédica“. También te puede interesar: Educación para las niñas y comunidades rurales, el legado de Gabriela Mistral sigue vigente Belén Riveiro (Cotobade, 1983), quien ganó en 2022 la primera edición del Premio Nacional de Investigación para Jóvenes Matilde Ucelai por dar solución a retos actuales de la ingeniería estructural, coincide con Marcos: la solución viene desde las primeras etapas. En cuanto a que las niñas se sientan menos capaces a partir de los seis años, según algunos estudios, Riveiro señala que estos confirman que “todas las personas nos sentimos iguales cuando nacemos y por lo tanto creo que hay que romper con todas aquellas dinámicas que llegan a modificar nuestra visión de nosotros mismos y nuestras conductas”. Fuente: EFE