A medida que las temperaturas globales aumentan y los eventos meteorológicos extremos se intensifican, la producción bananera —de la cual dependen millones de personas en América Latina— se vuelve más vulnerable y costosa. Según un informe reciente de la organización Christian Aid, el 60 % de las mejores zonas bananeras del mundo podrían volverse inviables para 2080. Este deterioro se debe al incremento de temperaturas, la proliferación de plagas como el hongo Fusarium Tropical Race 4 y el impacto de tormentas e inundaciones más frecuentes. En el caso ecuatoriano, los riesgos son particularmente significativos. Ecuador es el principal exportador mundial de banano, generando más de USD 3.790 millones en 2023, lo que representa el 4% del PIB nacional y cerca del 24% del PIB agrícola, según datos del Banco Central del Ecuador. Miles de familias viven directa o indirectamente de esta cadena productiva, especialmente en provincias como El Oro, Guayas y Los Ríos. También puedes leer: Estos son los sectores que impulsaron el aumento de las ventas de Ecuador en el primer trimestre de 2025 Países como Costa Rica y Guatemala ya reportan consecuencias severas. Costa Rica —el tercer mayor exportador global— generó USD 1.190 millones en 2023 por exportaciones de banano, sosteniendo más de 100.000 empleos. Sin embargo, el informe advierte que más del 80% del PIB costarricense está expuesto a amenazas climáticas como ciclones, inundaciones y el aumento del nivel del mar. En Guatemala, donde el banano también es una de las principales fuentes de ingreso con ventas por USD 1.150 millones, el 83,3% de sus zonas productoras se encuentra en alto riesgo por el clima. “El cambio climático ha acabado con nuestros cultivos. Lo que es incierto es que quizá perdamos todo en el futuro”, lamenta Aurelia Pop Xo, productora guatemalteca. Aunque Ecuador ha mantenido una posición de liderazgo en la industria bananera, no está exento de estos desafíos. El aumento de la temperatura y la intensidad de las lluvias ya afectan la calidad del fruto y aumentan los costos operativos debido al uso de fungicidas y pesticidas. Además, enfermedades como el Fusarium Tropical Race 4 han comenzado a afectar cultivos en países vecinos como Colombia y Perú, lo que eleva las alertas sobre su potencial llegada masiva a los campos ecuatorianos. También puedes leer: Ecuador registra más de 2.300 hectáreas legales de cultivo de cáñamo industrial y cannabis no psicoactivo Christian Aid hace un llamado a las naciones más industrializadas para que reduzcan sus emisiones y apoyen financieramente a los pequeños agricultores de países tropicales en sus procesos de adaptación. “Los bananos son un alimento esencial. Las personas que los cultivan ya están pagando el precio de una crisis que no causaron”, señala Osai Ojigho, director de la organización. Anna Pierides, de Fairtrade, añade que el comercio justo y la agricultura ecológica son parte de la solución: “Los productores necesitan precios justos para sobrevivir”. El cambio climático no solo amenaza al medioambiente, también pone en jaque pilares económicos como el banano en Ecuador. La respuesta debe ser colectiva, urgente y estratégica, si se busca proteger no solo una fruta, sino la seguridad alimentaria, el empleo y el desarrollo económico del país.