Con un enfoque integral y una visión ambiciosa, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó una estrategia que posiciona a las exportaciones como el pilar central para transformar a Ecuador en una economía más resiliente, diversa y productiva. También puedes leer: Levi Strauss dispara un 7% en bolsa tras elevar previsiones: demanda global de mezclilla y diversificación logran vencer el impacto de aranceles Ecuador atraviesa un momento económico decisivo. Mientras los países andinos registraron un crecimiento promedio del 4% en 2024, la economía ecuatoriana se contrajo en -2%, lo que pone en evidencia la urgencia de implementar reformas estructurales que reactiven el dinamismo y sostenibilidad del modelo productivo. Frente a este panorama, el BID propone una agenda de transformación basada en tres ejes fundamentales: exportaciones, inversión privada y reformas estructurales. La vicepresidenta de Países e Integración Regional del BID, Anabel González, fue clara: “Sin crecimiento económico no se puede reducir la pobreza”, reafirmando que el desarrollo social solo es posible con una base económica sólida. Exportaciones no petroleras: una oportunidad de oro Con un crecimiento acumulado de más del 80% entre 2019 y 2024, las exportaciones no petroleras alcanzaron los USD 24.848 millones el año pasado, representando el 72% del total exportado. Esta evolución ha demostrado la capacidad del sector para adaptarse incluso en contextos adversos, y constituye el eje central de la estrategia del BID. Sectores como la agroindustria, turismo, servicios basados en conocimiento y energías renovables se perfilan como motores de transformación. Productos como el camarón, el cacao y el banano no solo tienen potencial para crecer, sino también para sofisticarse e integrarse en cadenas de valor más complejas. La ministra de Finanzas, Sariha Moya, confirmó esta tendencia al reportar un crecimiento del 10% en las exportaciones durante 2024. El sector privado, que genera empleo formal para más de 2,2 millones de personas y representa el 16% del PIB en inversión, es clave en este proceso. Inversión privada y clima de negocios Mientras la inversión pública ha caído del 6,5% del PIB en 2013 al 1,5% en 2024, la inversión privada ha demostrado resiliencia, fluctuando entre el 15,6% y 18,6% del PIB en la última década. Sin embargo, el gran reto sigue siendo la atracción de inversión extranjera directa (IED), que no supera el 1% del PIB, ubicando a Ecuador como uno de los países con menor IED de la región. Factores como la inseguridad jurídica, altos costos laborales, deficiencia logística y criminalidad limitan la competitividad. Carla Muirragui, presidenta de la AIBE, hace un llamado a una política fiscal pro-crecimiento con normas claras, control del contrabando y eficiencia en el gasto público. Reforma estructural: el paso decisivo El BID plantea 22 reformas específicas, organizadas en dos categorías: medidas transversales para atraer inversión y acciones dirigidas a sectores estratégicos. Estas reformas han sido validadas tras más de 450 reuniones con actores del sector público, privado y académico. El fortalecimiento del marco macroeconómico y la modernización del entorno regulatorio son prioridades. A nivel fiscal, el país logró reducir el déficit global del sector público no financiero de 5,2% a 2,7% del PIB entre 2023 y 2024. En paralelo, se propone potenciar la conectividad digital, la educación técnica y la infraestructura logística como herramientas de competitividad. La seguridad también entra en la agenda económica. Según el BID, los costos derivados de la inseguridad alcanzan el 3% del PIB, impactando principalmente a las pequeñas empresas. Para ello, se presentó la Alianza para la Justicia, Seguridad y Desarrollo, ya respaldada por 22 países de la región. Energía, minería y la mirada al futuro La transición energética, el desarrollo minero sostenible y la modernización del sector hidrocarburífero se posicionan como apuestas estratégicas. Con 67 proyectos de generación renovable en curso, Ecuador busca alcanzar un 90% de participación de energías renovables en su matriz eléctrica al 2030. La minería también aparece como un pilar para diversificar la oferta exportadora. “El país avanza en consolidar un sector minero sostenible y nosotros apoyamos esa iniciativa”, afirmó González. También te puede interesar: “Mercados en alerta: Altos precios de acciones y bonos amplifican el riesgo de una guerra arancelaria global” Una visión compartida para 2040 La hoja de ruta propuesta por el BID no es solo una respuesta coyuntural, sino una apuesta de largo plazo. La “Agenda de Crecimiento al 2040”, desarrollada con el Ministerio de Finanzas, plantea convertir a Ecuador en un referente regional: más equitativo, productivo e integrado. El camino es claro: pasar del diagnóstico a la acción. Con reformas estructurales, inversión estratégica y un entorno de negocios más competitivo, Ecuador puede convertir sus desafíos en oportunidades y posicionarse como una economía dinámica en América Latina.