El banano ecuatoriano cerró julio con un crecimiento acumulado de 10,84 millones de cajas adicionales respecto con 2024, alcanzando 229,81 millones de cajas exportadas. Sin embargo, el comportamiento mensual muestra un giro: mientras enero a abril mantuvieron una expansión sólida, con repuntes de hasta 5,89% en mayo, a partir de junio la curva comenzó a perder fuerza (+5,49%). En julio, el volumen creció un 4,95% interanual, consolidando la tendencia de desaceleración. El análisis regional confirma que el dinamismo provino principalmente de la Unión Europea, Rusia, Medio Oriente y Estados Unidos, que en conjunto aportaron más de 7 puntos porcentuales al crecimiento total, gracias a tasas de expansión que oscilaron entre el 7% y el 12%. En contraste, regiones como África (-61,92%) y Asia Central (-11,85%) restaron más de 3,9 puntos porcentuales, convirtiéndose en los principales frenos del desempeño global. Esta combinación refleja una reconfiguración en la demanda internacional, donde los mercados tradicionales sostienen el impulso mientras otros destinos estratégicos pierden dinamismo. También puedes leer: Azuay lidera en cumplimiento crediticio: mejor puntaje de pago del país En Ecuador, el inicio de la temporada fría desde julio marcó la producción en campo. Las temperaturas semanales registraron descensos de hasta -1,97 °C, lo que redujo el nivel de enfunde entre -4% y -6% frente al año pasado. La caída en la producción se tradujo en menor disponibilidad de fruta para los exportadores y, en consecuencia, en un ajuste en el ritmo de los envíos. El desempeño del sector no solo estuvo condicionado por la evolución de los mercados, sino también por un contexto adverso en campo y en la logística. A nivel interno, el inicio de la temporada fría redujo la producción, mientras los productores enfrentaron inseguridad en las fincas, limitaciones de mano de obra técnica y baja disponibilidad de fruta para exportación. Los exportadores, a su vez, lidiaron con costos crecientes y una demanda débil. Externamente, la congestión portuaria, los mayores fletes y las tensiones geopolíticas limitaron la capacidad de respuesta del sector, al tiempo que nuevas tasas arancelarias en mercados clave como Estados Unidos añadieron presión a la cadena. El resultado es un sector que, pese a mantenerse en terreno positivo, transita por un proceso de desaceleración evidente. El desafío inmediato será sostener los niveles de exportación en un contexto de menor producción local y crecientes presiones externas, mientras se reconfiguran los mercados de destino del banano ecuatoriano. Fuente: Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE)