Un reciente estudio interdisciplinario liderado por la Universidad de Cuenca, en colaboración con instituciones de Suiza, revela que el uso del bahareque, una técnica que combina madera o bambú con tierra y arcilla, puede reducir cerca del 40% de la huella de carbono durante la vida útil de una casa. Este hallazgo posiciona a los materiales naturales y locales como una alternativa real y eficiente frente a los sistemas convencionales de bloques y cemento, que dependen de procesos industriales de alta intensidad energética. La investigación comparó un modelo de vivienda de 83 metros cuadrados bajo dos sistemas constructivos: la mampostería tradicional y el bahareque. Los resultados son contundentes: solo en la estructura de los muros, el impacto climático del bahareque representa apenas el 15,4% del generado por el hormigón. Paul Vanegas, docente investigador de la Facultad de Ciencias Químicas, explica que esta diferencia radical se debe a que el bahareque no requiere los hornos de alta temperatura necesarios para fabricar cemento o hierro, aprovechando en su lugar recursos que ofrece la propia tierra. También puedes leer: Arquitectura ancestral de Riobamba compite por el prestigioso premio ArchDaily 2026. Más allá del beneficio ambiental, el estudio incorporó un enfoque etnográfico en comunidades como Saraguro (Loja) y Quilloac (Cañar), donde el bahareque no es solo una técnica, sino un símbolo de identidad. La investigación destaca que estas viviendas ofrecen un excelente confort térmico y sismo-resistencia, desafiando el estigma social que asocia erróneamente las construcciones de tierra con la pobreza. En estas zonas, arquitectos indígenas lideran un movimiento que adapta esta herencia cultural a la arquitectura contemporánea, demostrando que la modernidad no debe estar reñida con la tradición. A nivel social, el análisis resalta que la construcción con bahareque fomenta prácticas colectivas como la "minga", fortaleciendo los lazos comunitarios y el orgullo por el conocimiento técnico heredado. Sin embargo, el estudio también identifica retos importantes, especialmente en la formalización de las condiciones laborales de los artesanos y maestros de obra. Aunque existe una alta satisfacción laboral vinculada a la identidad cultural, la falta de contratos y acceso a seguridad social sigue siendo una barrera que el sector debe superar para profesionalizar esta práctica sostenible. El objetivo final de estos resultados es incidir en la política pública para que los planes de vivienda nacionales dejen de replicar modelos genéricos y empiecen a considerar el clima, los materiales locales y la cultura de cada región. Los expertos coinciden en que el bahareque ofrece una solución circular: al final de su ciclo de vida, los materiales pueden reintegrarse a la tierra sin generar los escombros contaminantes de la construcción urbana. Este estudio no solo aporta datos técnicos, sino que abre el debate sobre cómo construir un futuro más sólido y responsable respetando nuestras raíces.