La OLADE es un organismo de cooperación, coordinación y asesoría técnica público intergubernamental que busca fomentar la integración, conservación, racional aprovechamiento, comercialización y defensa de los recursos energéticos de la región. En su intervención, Andrés Rebolledo, destacó que América Latina y el Caribe es la región más verde del mundo, con la mayor cantidad de recursos renovables disponibles, en torno al 31% del total de energía eléctrica, para efectos de su explotación y con un alto potencial de crecimiento. La región cuenta con un potencial de generación eléctrica de 676 GW, del cual aprovecha el 29%. Además, representa el 10% de la producción de petróleo y 4,5% de gas natural, este último clave como un recurso energético de transición. Rebolledo también resaltó que, los procesos de transición energética implican la descarbonización de la demanda con especial énfasis en los sectores: industrial, comercial y transporte (representa el 35% del total de emisiones). Asimismo, la descarbonización de la generación eléctrica se constituye en un factor clave en la transición energética. En la región, el 70% de la energía eléctrica se caracteriza por ser energía limpia, y de esta, un 40% corresponde a energía hidroeléctrica. 11 países de la región se destacan por tener un indicador alto (superior al 70%) de generación de energía limpia, dentro de este grupo, Paraguay y Uruguay se acercan al 100%, impulsado por la energía eólica. Hitos de generación eléctrica en 2024 En la última década, el PIB de América Latina y el Caribe creció en promedio en un 0,9%, mientras que, la demanda eléctrica aumentó en un 1,7%, lo que describe un notable avance de la electrificación. En este sentido, Rebolledo sostiene que, en contexto con un avance acelerado de la electrificación, los suministros son recursos clave para llevar a cabo procesos de transición energética. Para ello, la implementación de la generación eléctrica como política de Estado permitirá que las acciones en materia energética trasciendan los ciclos políticos, promoviendo certidumbre en el mercado, lo que, a su vez, impulsará la combinación de la inversión público y privado en el sector energético.