Una de las soluciones para combatir el cambio climático y el calentamiento global es el aumento de las áreas boscosas. Esto se debe a que los árboles absorben el CO2 que emitimos en nuestras actividades y en el transporte. Mientras más áreas verdes existan en el planeta, más CO2 se absorberá. También te puede interesar: Un nuevo material duplica el rendimiento de baterías de litio y promete revolucionar los vehículos eléctricos Pese a que proteger los bosques y aumentar sus hectáreas es vital para nuestro futuro, el ser humano continúa deforestando para producir madera o comerciar con su terreno. Entre todas las especies de árboles, uno en especial destaca por su potencial en la lucha contra el cambio climático: el Kiri. El árbol que nos ayuda contra el cambio climático El árbol que ofrece una gran esperanza en la lucha contra el cambio climático es el Kiri, también conocido científicamente como Paulownia tomentosa o árbol Emperatriz. Originario de China, este árbol puede superar los 27 metros de altura, con troncos de entre 7 y 20 metros de diámetro, y hojas que alcanzan hasta los 40 centímetros de ancho. El Kiri suele crecer en altitudes inferiores a los 1.800 metros y puede prosperar tanto en terrenos cultivados como en su estado silvestre. Sin embargo, lo más sorprendente de esta especie es su capacidad de absorber CO2: absorbe hasta 10 veces más CO2 que cualquier otro árbol, lo que lo convierte en un invaluable aliado en la lucha contra el calentamiento global. Crecimiento rápido y resistencia El crecimiento del Kiri es asombroso. En tan solo ocho años, puede alcanzar el tamaño que un roble logra en 40 años, reduciendo el tiempo de repoblación forestal en un tercio. Esto significa que un árbol Kiri puede crecer una media de 2 cm por día en condiciones óptimas, lo que no solo contribuye a una repoblación forestal más rápida, sino también a una mayor resistencia frente a desastres naturales como incendios, gracias a su capacidad de regenerar rápidamente su sistema radicular. Árbol Kiri Este árbol es capaz de rebrotar hasta siete veces después de ser cortado. Además, crece en suelos y aguas contaminadas, purificando a su paso las tierras dañadas. Sus altas capacidades de regeneración y resistencia al fuego lo convierten en una especie resiliente, capaz de soportar condiciones medioambientales adversas. Su adaptabilidad y requerimientos El Kiri no solo es resistente al fuego, sino que también tolera condiciones extremas de temperatura: puede sobrevivir tanto en climas extremadamente fríos de -20 ºC como en calor intenso de hasta 45 ºC. Adaptarse a una amplia variedad de climas lo hace ideal para la reforestación en numerosas regiones. A pesar de su capacidad para crecer en suelos pobres o erosionados, prospera mejor en suelos profundos y bien drenados, preferiblemente franco-arenosos. Aunque puede sobrevivir en suelos infértiles, el crecimiento será considerablemente más lento en comparación con terrenos fértiles. Para obtener su máximo potencial, el Kiri requiere ser apoyado con abono orgánico y riego regular. Origen y uso tradicional del árbol Kiri En la antigüedad, el Kiri era considerado un árbol especial en China y Japón. En la cultura china, el árbol Emperatriz solía ser plantado cuando nacía una niña. A medida que el árbol y la niña crecían juntas, se esperaba que el Kiri fuera utilizado en su dote de matrimonio, aportando madera para artículos de carpintería. También puedes leer: Corea del Sur impuso cobros por el desperdicio de comida y ahora recicla el 97% de sus residuos de alimentos En Japón, su nombre significa «cortar» y su madera sigue siendo apreciada hoy día por su ligereza y resistencia. Es muy utilizada en la industria maderera, especialmente para la fabricación de muebles y productos artesanales. A pesar de su rápido crecimiento, la madera de Kiri es de calidad, lo que hace que su uso en la producción de biomasa sea también un campo en crecimiento. Se aprovecha como biocombustible mediante la producción de pellets, que son una fuente de energía limpia y eficiente. Fuente: Renovables verdes