El agua construye futuro: empresas, banca y cooperación remarcan que sin gestión hídrica no hay desarrollo sostenible. En la Kumbre de Sostenibilidad 2026, representantes de Banco Pichincha, Tesalia cbc, Veolia y WWF Ecuador coincidieron en que el agua dejó de ser solo un tema ambiental para convertirse en una prioridad estratégica. El foro puso sobre la mesa cifras, experiencias y llamados a la acción conjunta para cerrar brechas de acceso, preservar fuentes y asegurar un uso eficiente del recurso. En el foro “El agua construye futuro”, Tarsicio Granizo, Director de WWF Ecuador, abrió la conversación recordando que, aunque el 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua, “solo un 1% puede ser utilizado por nosotros como seres humanos”. Añadió que el agua es “el elemento indispensable para la vida” y, en el caso del Ecuador, también “es un derecho”, planteando así el eje del diálogo: entender por qué el agua se ha convertido en una prioridad para empresas, ciudades y comunidades. Desde Veolia, su Director General en Ecuador, Pascal Thiebaud, afirmó que “el agua es vida” y que hoy el reto ya no pasa únicamente por cuidar la fuente, sino por enfrentar la escasez y los conflictos asociados al recurso. En esa línea, sostuvo que el grupo entiende el agua como un tema de seguridad hídrica, indispensable para garantizar desarrollo y bienestar. Al referirse a la operación en Guayaquil, explicó que desde 2001 hasta hoy se utiliza “la misma cantidad de agua” para abastecer de forma continua al triple de habitantes que hace 25 años, pasando de una provisión de 10 horas al día a una continuidad de 24 horas. También destacó la operación de una planta de tratamiento de aguas residuales que, según indicó, es “prácticamente autónoma en energía”, en una lógica de “descarbonizar, regenerar y descontaminar el medio ambiente”. Por su parte, Ana Aidé Cueva, Jefe SSOMA de Tesalia cbc, señaló que para la compañía “el agua no solo sostiene la vida, sino que también es el motor que construye el futuro”. Explicó que la gestión hídrica de la empresa combina optimización de procesos, eficiencia operativa e impacto social. Entre los hitos mencionó que Tesalia es constituyente del Fonag, al que definió como “el primer fondo de agua del mundo”, con el objetivo de conservar más de 70.000 hectáreas de ecosistemas altoandinos. También citó su participación en los fondos de agua de Guayaquil y Cuenca, así como acciones de recirculación, reutilización y tratamiento de aguas residuales dentro de sus fábricas. Como ejemplo concreto, indicó que desde 2004 mantienen un convenio con Holcim Ecuador, mediante el cual Tesalia entrega 41.000 m3 de agua residual tratada para procesos productivos. Además, destacó una iniciativa con Fonag y la Red para la Nutrición Infantil que beneficia a cerca de 550 familias, con un trabajo centrado en 47 madres de familia de Machachi a través de filtros de agua, formación, nutrición y salud. Desde una perspectiva social y territorial, José Luis Álvarez, Presidente del Programa Sumar Juntos de Banco Pichincha, defendió que una empresa no puede considerarse exitosa si las comunidades que la rodean no cuentan con condiciones de vida adecuadas. “¿Cómo no va a estar un banco metido en un tema tan vital como el del agua?”, planteó. Explicó que el programa trabaja en comunidades rurales alejadas, articulando esfuerzos entre sector público, comunidades, ONG, implementadores y empresa privada. Subrayó que el objetivo no es solo construir sistemas, sino “construir comunidades organizadas capaces de sostener esos sistemas de agua”. Como resultado de una primera intervención en cuatro provincias de la Sierra, indicó que el 95% de los beneficiarios ya tiene acceso a agua potable 24/7, mientras que mujeres y niños han liberado entre 1 y 3 horas al día que antes destinaban a acarrear agua. También alertó sobre la magnitud del desafío: más de 6 millones de personas viven en la ruralidad y 2 de cada 5 no tienen acceso a agua potable; si se suma saneamiento, la brecha alcanza a casi 4 de cada 5. A lo largo del conversatorio, los panelistas coincidieron en que la sostenibilidad del agua exige una visión integral. Thiebaud defendió el modelo de asociación público-privada en Guayaquil, junto con financiamiento multilateral y trabajo comunitario; Cueva insistió en que “la verdadera transformación surge de alianzas sistémicas”; y Álvarez remarcó que “solamente unidos podemos resolver este problema”. Granizo, al cierre, invitó a pensar el agua más allá de lo ambiental y como un asunto estratégico para el futuro del país. La jornada concluyó con una idea que sintetizó el sentido del foro y que fue retomada también en la despedida: “sin agua no hay bienestar y no hay desarrollo para la gente”.