El síndrome de burnout cada vez está afectando a más mujeres, en especial a aquellas que se dedican a trabajar desde la casa o en la oficina, a la crianza de los hijos y a las distintas labores de cuidado a las que se enfrentan cada día. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el burnout se ha manifestado como el síndrome del trabajador quemado, pero en las mujeres esto llega a un desgate emocional. Un síndrome que figurará en la próxima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) relacionado con estrés crónico, desgaste físico, despersonalización de las tareas, bajo rendimiento y cuadros de depresión y ansiedad. Durante la pandemia se incrementaron las tareas que realizaba la mujer. Cifras de ONU Mujeres señalan que, a nivel mundial, antes de la covid-19 ya hacían al menos dos veces y media más tareas domésticas y de cuidados no remunerados que los hombres. También te puede interesar: Los Estados deben garantizar el acceso de las mujeres y niñas a anticonceptivos seguros y eficaces El informe Women in the Workplace 2021 (Mujeres en el lugar de trabajo 2021), de la firma Mckinsey&Company, muestra que el 42 % a nivel mundial padece agotamiento frente al 35 % de los hombres. En el 2020, el 32 % de las mujeres se sintieron en estado de burnout, en comparación con el 28% de los hombres. En el 2021 la diferencia creció a 7 puntos porcentuales. En América Latina un 76 % de la población padece el síndrome de burnout. En un estudio de la OCDE ¿Cómo va la vida en América Latina? de 2021, México es el primer país del mundo en burnout laboral con un 75 % en donde 8 de cada 10 mujeres lo padecen superando a países como China (73 %) y Estados Unidos (59 %). La Unesco resalta la necesidad de visibilizar los problemas que atraviesan las mujeres, el apoyo de las instituciones y seguir insistiendo en que se repartan las tareas del hogar con los hombres. “La carga adicional de trabajo doméstico, de cuidado a niños y otros miembros de la familia no ha cambiado, preocupa muchísimo la salud mental”, explica Mary Guinn Delaney, asesora regional del organismo para América Latina y el Caribe. Además la incertidumbre económica también afecta su bienestar pues las presiones vienen a nivel social, laboral y familiar al querer que sean “supermujeres”, como asegura Delaney, y “no podemos seguir exigiéndonos más si no tenemos un sistema equitativo en la casa que apoye a la mujer”. El psicólogo clínico Pedro Pablo Ochoa señala que se debe “cambiar el rol de que el hombre solo trabaja, para que las mujeres puedan acceder a otros espacios”. Además de que se estigmatiza aún más el papel de la mujer cuando se sienten mal anímicamente: “vivimos en un medio que nos demanda todo el tiempo que tenemos que estar bien y no siempre podemos estar bien”. Según ONU Mujeres, el desbalance de tareas no remuneradas sumado a un contexto económico adverso explica por qué muchas mujeres han regresado al mercado laboral bajo esquemas más flexibles o permanecen en sus empleos, pero con un desgaste emocional mayor, que las lleva a padecer burnout o a la tendencia de la renuncia silenciosa. También te puede interesar: Los países más violentos contra las mujeres a nivel mundial “Si no abordamos las diversas causas estructurales de esta sobreexigencia seguiremos viendo mujeres con problemas de depresión y demás causas. ¿Cómo prevenirlo? Es un proyecto de largo aliento que empieza por cambiar esas normas de género que van reproduciendo este modelo para construir hogares más equitativos”, explica Delaney. Fuente: EFE