Las mujeres hemos enfrentado muchos desafíos a lo largo de la historia. Pero, uno de los más difíciles ha sido el cáncer de mama. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el principal factor de riesgo de esta enfermedad es ser mujer: el 99% de los casos ocurren en el género femenino. No obstante también es importante recordar que el 1% afecta a los hombres. Pese a su gran impacto, este cáncer se ha convertido en una bandera de lucha por la vida. Conocer cómo tratarlo a tiempo son es clave para superarlo. Una enfermedad que exige atención La ginecóloga Paulina Paz, del Hospital Vozandes, afirma que aún no se conoce con exactitud qué provoca el cáncer de mama. Existen varios factores de riesgo, tales como la obesidad, el consumo de alcohol, antecedentes familiares de cáncer de mama, exposición a radiación, antecedentes reproductivos y hormonales, y el consumo de tabaco. El cáncer de seno comienza como una proliferación descontrolada de células en el tejido mamario. Esta alteración celular forma tumores que, de no tratarse, pueden propagarse por todo el cuerpo y llegar a ser mortales. “Las células cancerosas comienzan a desarrollarse dentro de los conductos galactóforos o de los lobulillos que producen leche del seno”, explica la OMS. “Es más probable que el tratamiento de los nódulos cancerosos en los senos sea eficaz si son pequeños y no se han propagado a los ganglios linfáticos cercanos”. Un desafío global en la salud de las mujeres El cáncer de mama se ha consolidado como la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2022 se diagnosticaron aproximadamente 2,3 millones de nuevos casos de esta enfermedad, lo que representa un alarmante aumento en la incidencia. Además, se reportaron 670.000 muertes relacionadas con el cáncer de mama en todo el mundo, lo que subraya la gravedad de esta problemática de salud pública. La OMS ha implementado iniciativas globales para reducir la mortalidad por cáncer de mama, con el objetivo de disminuir en un 2,5% anual el número de muertes entre 2020 y 2040. La educación y la concientización son claves para lograr una detección precoz y un tratamiento efectivo, permitiendo que más mujeres busquen atención médica antes de que la enfermedad progrese a etapas avanzadas. El cáncer de mama representa un desafío significativo para la salud de las mujeres en todo el mundo. La combinación de detección temprana, educación sobre los factores de riesgo, y un enfoque integral en el tratamiento son esenciales para combatir esta enfermedad y mejorar la calidad de vida de las afectadas. Prevenir y detectar: dos claves que salvan vidas La ciencia no ha podido explicar por qué casi la mitad de los diagnósticos de cáncer mamario se dan sin haber tenido factores de riesgo. Muchos de los casos tampoco presentan síntomas en sus fases tempranas. Por eso es importante prevenir y conocer esta enfermedad. Los especialistas recomiendan tener un estilo de vida saludable, con hábitos como una alimentación balanceada, disminuir el consumo de azúcares y grasas, practicar ejercicio al menos 30 minutos diarios, mantener un peso adecuado. Además, evitar el cigarrillo y el alcohol. También es recomendable hacerse autoexploraciones mamarias desde los 20 años, realizarse un chequeo médico anual y controles con una mamografía a partir de los 40 años o antes, si existen antecedentes familiares de cáncer. Aunque esta enfermedad afecta más a las mujeres, la doctora Paz explica que en algunos hombres se puede dar, posiblemente, por la mayor exposición a la radiación, los altos niveles de estrógenos por el consumo excesivo de alcohol, la cirrosis y la obesidad. Chequeo preventivo La Sociedad Ecuatoriana de Lucha contra el Cáncer (SOLCA) señala que se puede realizar una detección temprana con dos exámenes: La mamografía, que consiste en realizar varias radiografías de las mamas, tiene una especificidad entre 95 al 97%. El ultrasonido, en cambio, identifica lesiones anormales en el tejido mamario, que pueden ser benignas o malignas; en combinación con la mamografía, tiene una sensibilidad y especificidad superior al 90% (entre 95 y 97%). En caso de encontrar alguna anomalía, para determinar si existe cáncer, se debe realizar una biopsia y otros estudios, según lo solicite el médico. Si se confirma, los tratamientos dependen del tipo de cáncer y el grado de propagación. Los médicos realizan tratamientos que combinan cirugías para extirpar el tumor, radioterapia y medicamentos. Dependiendo del caso se pueden realizar tratamientos con hormonas, quimioterapia o tratamientos específicos con productos biológicos. Hoy en día, la medicina también ofrece cirugías estéticas relacionadas con los efectos del cáncer de mama. Tipos de cáncer de seno El cáncer de mama puede ser localizado (se detecta en un lugar específico) o invasivo (se ha extendido hacia otras zonas del tejido mamario). La oncóloga clínica Tania Soria explica en su página ElCancerEcuador.com, algunos de los tipos más comunes: Carcinoma ductal. Inicia en los conductos mamarios, “los tubitos que llevan la leche al pezón”. Si está solo ahí es localizado, pero si se ha extendido a otras partes es invasivo. Este tipo es el 80% de los casos de cáncer mamaria. Carcinoma lobular. Comienza en los lóbulos mamarios, es decir “el lugar en donde se produce la leche materna”. Si es localizado todavía no se considera cáncer. El de tipo invasivo representa del 5 al 10% de los casos. “Es más difícil detectar a través de una mamografía”. Otros tipos de cáncer menos comunes pero más agresivos son: el carcinoma inflamatorio (en los ductos y lóbulos), paget del pezón, angiosarcoma del seno (en pacientes expuestos a tratamientos de radiación). También te puede interesar: Cibercondría: ¿por qué los jóvenes se autodiagnostican en redes sociales? Haga una autoexploración al mes Revisarse los senos una vez al mes es un hábito que puede ayudar a detectar alguna anomalía. Sin embargo, se advierte que esta práctica no reemplaza los controles médicos ni los exámenes complementarios. Debe ir al médico al menos una vez al año. Se recomienda realizar esta exploración cinco días luego del periodo menstrual. Pararse frente al espejo con las manos a ambos lados de la cadera y observar si las mamas están normales. Si nota piel de naranja, pezón invertido, arrugas u hoyuelos en la piel, bultos, sarpullido, etc. consulte a su médico. Levantar los brazos y observar la presencia de estas anomalías. Ver los pezones. Fijarse si hay líquido, transparente, lechozo, con sangre, etc. Levante el brazo por encima de la cabeza. Con la otra mano palpar el seno del lado contrario. Juntar los tres dedos y haga movimientos circulares, primero pequeños y luego más grandes. Asegúrese de cubrir toda la mama. Este paso se puede hacer en la ducha con agua. Recostarse con un brazo sobre la cabeza. Con la otra mano revisar la mama que está del lado del brazo levantado. Realizar la exploración de cada lado. Por: María Fernanda Mejía