La salud ginecológica es fundamental para el bienestar de la mujer. Sin embargo, muchas veces las visitas al ginecólogo se postergan hasta la aparición de síntomas. "El ginecólogo es el médico de cabecera de la mujer, porque nuestra estructura biológica requiere un especialista que entienda nuestra anatomía y hormonalidad en detalle", explica la Dra. Mayra Gabriela Ayala Zurita, experta en ginecología y obstetricia, endocrinología y cirugía ginecológica, colposcopía, ecografía ginecológica 3D y 4D y anticoncepción del Hospital Metropolitano quien además subraya la importancia de un enfoque preventivo que ayude a detectar y tratar enfermedades en sus primeras etapas. “La consulta ginecológica no debe verse solo como una visita para tratar enfermedades, sino como un medio para prevenirlas. Enfermedades como el cáncer, las infecciones de transmisión sexual y problemas endocrinólogos pueden evitarse con controles regulares”, menciona. Estos controles regulares, deben realizarse desde los primeros años de vida en la mujer y varían acorde a cada etapa de su crecimiento y desarrollo. A continuación, presentamos un ABC ginecológico que puede servir de guía para cuidar la salud de las mujeres. Priorizar la salud ginecológica es esencial para garantizar un bienestar duradero en las mujeres. Las visitas regulares al ginecólogo no solo son una forma de cuidado personal, sino también una inversión en salud futura, permitiendo que las mujeres tomen decisiones informadas sobre su cuerpo y su salud reproductiva. Exámenes ginecológicos clave según la edad Cada etapa de la vida de la mujer requiere pruebas específicas para un control óptimo de la salud. Pero para la Dra.Ayala, lo primero y más importante es la historia clínica, porque el enfoque preventivo y tratamiento para cada mujer depende de aspectos como la historia familiar y factores de riesgo. “Por ejemplo, las mujeres que pertenecen a familias con antecedentes de cáncer, hipertensión, diabetes o infartos tienen que ser analizados desde otro enfoque; ese es el objetivo de la medicina moderna, tiene que ser muy enfocado en la persona, no debe ser enfocado en una manera general”, explica. Las visitas al ginecólogo no solo se centran en la vida sexual; también son una oportunidad para aprender sobre el ciclo menstrual, métodos anticonceptivos y prevención de infecciones. La atención ginecológica regular es clave para prevenir enfermedades graves. Los exámenes rutinarios ayudan a detectar infecciones de transmisión sexual y otras condiciones antes de que se conviertan en problemas serios. Sin embargo, la especialista recomienda algunos exámenes que se deben realizar acorde a la edad: Enfermedades comunes en la mujer La Dra. Ayala destaca el hipotiroidismo como una afección frecuente en mujeres, especialmente en regiones andinas. “Este trastorno metabólico puede generar obesidad, diabetes e hipertensión, por lo que su diagnóstico temprano es esencial”, afirma. Otro aspecto clave es la menopausia, etapa en la que disminuye la producción de estrógenos, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares. “El infarto de miocardio y los accidentes cerebrovasculares son las principales causas de muerte en mujeres postmenopáusicas, más que el cáncer”, advierte la especialista. También te puede interesar: Cáncer de cuello uterino & y cáncer de mama: dos enfermedades que deben tomar en cuenta las mujeres El cuidado ginecológico es una inversión en la salud a largo plazo. Acudir regularmente al ginecólogo y realizarse exámenes preventivos pueden marcar la diferencia en la calidad y expectativa de vida de las mujeres. La información y la prevención son las mejores herramientas para garantizar una vida plena y saludable. La incidencia del cáncer de mama y cérvico-uterino El cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer en la mujer en Ecuador. Aunque la genética juega un rol importante, el estilo de vida es clave en su prevención. “El consumo de grasas saturadas, embutidos y carnes asadas incrementa el riesgo, mientras que una dieta rica en antioxidantes y actividad física lo reduce”, señala la doctora. Por otro lado, el virus del papiloma humano está presente en el 70% de la población mundial, aunque no todos los casos derivan en cáncer. Factores como el tabaquismo, el consumo de alcohol y un sistema inmunológico debilitado pueden favorecer la persistencia del virus y su progresión hacia el cáncer de cuello uterino. Una buena salud menstrual Uno de los aspectos que las mujeres deben tomar en cuenta para garantizar una buena salud es su periodo menstrual, en especial porque muchas veces se normaliza el dolor que se genera con los cólicos propios de esos días. La doctora afirma que: “El dolor nunca se debería considerar como normal, sin embargo una molestia leve que acompaña la ovulación o la menstruación, siempre que no sea incapacitante, no le obligue por ejemplo a tomar pastillas, no le obligue a faltar al trabajo o al colegio y simplemente sea pasajero, temporal, que no dure mucho ni sea tan intenso, se puede sobrellevar. Sin embargo, cuando los dolores son muy intensos, son incapacitantes o realmente perturban la vida de la mujer, se tiene que hacer una consulta porque la mayor parte de casos corresponde a endometriosis. Es decir, no es un cólico cualquiera, es una enfermedad que está por detrás y que deteriora la salud general de la mujer”. Es por esta razón que se debe tomar en cuenta aspectos como los dolores que limitan la capacidad de llevar una rutina normal y otros aspectos como el periodo irregular, o sangrados demasiado abundantes. ¿Qué pasa durante la menopausia? La especialista recomienda poner especial énfasis en la consulta ginecológica antes de la menopausia, es decir desde los 40 años, época en la que comienzan a aparecer los cambios de tipo metabólico y primeros cambios hormonales. Es en esta etapa cuando la mujer experimenta una reducción significativa de estrógeno ya que -según explica la doctora- los ovarios son como una cuenta de banco con una cantidad de óvulos que se va gastando a lo largo de la edad fértil. En la menopausia, esta “cuenta bancaria” se acabó y con ello la producción de los estrógenos. Las consecuencias por la baja cantidad de estrógenos son los cambios de estado de ánimo como tristeza, ansiedad o frustración. Los cambios en los niveles de las hormonas y los sudores nocturnos pueden interferir en su descanso. Esto produce agotamiento físico y otros síntomas como envejecimiento de la piel, osteoporosis y enfermedades cardiacas. Ante esto, la especialista explica que ante la dificultad de que el cuerpo produzca estrógeno, se debe comenzar a trabajar eso con la mujer en la consulta ginecológica con recomendaciones nutricionales; así como el tipo de ejercicios físicos a realizar. “El estilo de vida es importante. Hay que prevenir desde los 40 años más o menos, hacer un esfuerzo más grande, porque la prevención debe ser desde siempre” Para tratar esta condición se realiza una suplementación. “Ahora hay estrógenos maravillosos que son semejantes a los naturales, que se aplican en geles, en cremas, en spray, o de vía oral. Algunos que son muy buenos y que ahora ya han demostrado inclusive que disminuyen el riesgo de cáncer de mama en algunas mujeres, disminuyen el riesgo de enfermedad cardiovascular”. menciona. Por: Cristina Guevara