Este panorama destaca la profunda desigualdad económica y subraya la definición de Ecuador como un país con marcadas limitaciones económicas. El debate sobre el aumento del impuesto a la renta ha puesto de relieve la cuestión de cómo se define la clase media en un contexto de pobreza generalizada. Según un estudio del BID, un hogar de clase media en Ecuador dispone de un presupuesto mensual de USD 860, muy por debajo de los USD 2.000 que marca el umbral de los más privilegiados. Este escenario sugiere que la percepción de pertenecer a la clase media tiene un fuerte componente aspiracional, reflejando el deseo de superar la vulnerabilidad y acercarse a un estatus económico más estable. También te puede interesar: Sueldo básico del 2024 será de USD 460 en Ecuador La estructura económica ecuatoriana padece de una base reducida de individuos con ingresos superiores, lo cual se traduce en una mayor carga tributaria para este grupo, especialmente en momentos de crisis. La solución a largo plazo para este dilema radica en una mayor formalización económica, la creación de empleos adecuados y un incremento en los ingresos generales. Ante la controversia del incremento del impuesto a la renta, muchos sugieren priorizar la lucha contra la evasión fiscal y la reducción del gasto público como alternativas más justas. Sin embargo, estas medidas enfrentan desafíos significativos y requieren de un compromiso a largo plazo para lograr un impacto real. Fuente: La Hora