En este contexto, el economista y docente de la Universidad Central, Santiago García, recalcó que es urgente establecer políticas de reactivación y una reforma laboral selectiva, para impulsar sectores como el comercio y la agricultura, donde se juega el futuro laboral de las clases media y popular. Eso implica movilizar USD 5.000 millones para generar crédito productivo para la Economía Popular y Solidaria y las Pymes. Además, se requiere la implementación de nuevos contratos de trabajo, como el enfocado en el emprendimiento. Agricultura y comercio Al menos dos de cada cinco ecuatorianos, con algún tipo de trabajo, están enrolados en actividades agrícolas y comerciales, dos sectores estancados o en recesión. Así, en el agro la caída llega al 1%, con la única excepción de la pesca (sin tomar en cuenta el camarón) que tuvo un aumento del 3,2%. El 26,8% de los trabajadores del país, alrededor de 2,14 millones dependen de un buen desempeño de este segmento. Alberto Rosero, mediano productor lechero, comentó que la agricultura continúa enfrentando graves problemas de acceso al crédito y baja productividad, pero también una alta tasa de informalidad. El comercio, en tanto, apenas creció un 0,1% con importantes caídas, de 0,1% y 1,1% durante los últimos trimestres de 2019. Esto pone en alto riesgo el sustento de 1,53 millones de ecuatorianos (19,2% de la población con empleo). “Para lograr justicia social hay que impulsar el empleo y eso aún no se ha logrado. Hay que entender que se necesitan mejorar las condiciones para impulsar la economía”, comentó Patricio Alarcón, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano. Estancados Construcción e Industria representan el 18% del empleo, pero tuvieron un crecimiento de menos del 1% en 2019. En el primero, la recesión se mantiene desde hace cinco años, con una caída del 4,4% en 2017 y una mínima recuperación del 0,6% en 2018. Para 2020 se prevé que las actividades de construcción e inmobiliaria se mantengan estancadas, lo que provocaría una pérdida de unos 40.000 puestos de trabajo. En la industria, donde laboran 876.973 ecuatorianos, en los últimos tres años el crecimiento pasó del 3,1% a 0,8%. Según García, las expectativas están relacionadas con un mayor estancamiento del sector alimenticio, las caídas de productos textiles, de fabricación de muebles, de fabricación de productos químicos; menor crecimiento de equipos de transporte y una ligera recuperación de la refinación de petróleo. Finalmente, los ingresos de un poco más de un millón de personas dependen de dos actividades: la enseñanza y los servicios sociales y de salud (caída de 2% en 2019); y el alojamiento y servicio de comida (aumento de 1,3%). Con información de La Hora.