El 67% de la Generación Z prefiere invertir su dinero en conciertos antes que en vacaciones

El 67% de la Generación Z prefiere invertir su dinero en conciertos antes que en vacaciones

El nuevo informe The Live Effect de AEG revela que la Generación Z está reescribiendo las reglas de la música en vivo. No solo llenan conciertos, también redefinen la forma en que se entienden y monetizan estas experiencias.

Un concierto tiene más valor que unas vacaciones

La música en vivo es territorio compartido por los más jóvenes: la Generación Z y los Millennials encabezan la asistencia a conciertos.

Pero lo que distingue a la Gen Z no es solo cuántos conciertos disfrutan, sino cómo los valoran. Para un 67% de ellos, comprar una entrada provoca la misma o mayor ilusión que reservar unas vacaciones. El directo es un acontecimiento vital que compite con los grandes placeres de la vida y se convierte en parte central de su identidad.

Las emociones definen la experiencia en vivo de las generaciones

En el total de asistentes, el 70% siente excitación, el 63% alegría y un 32% incluso euforia. La Gen Z tiende a vivir estas emociones como aspiracionales e inspiradoras, mientras que entre las generaciones mayores predomina la nostalgia. Un 34% de la media general dice sentir nostalgia en un concierto, pero la cifra sube al 40% en Gen X y al 54% en Boomers.

La música en directo como espacio de socialización, comunidad y pertenencia

Pero aquí la brecha generacional es clara: el 65% de la Gen Z se identifica fuertemente con la comunidad de su artista favorito, frente al 34% de Gen X y apenas un 23% de Boomers. Además, el 70% de los Gen Z afirma haberse sentido “en casa” en un concierto, con desconocidos que comparten su mundo.

La devoción de la Gen Z es radical y llega a los conciertos

41% Se viste para identificarse con su fandom (frente al 33% de los Millennials).

21% Fabrica carteles caseros de su artista favorito.

16% Hace colas de más de cinco horas para los conciertos.

15% Incluso falta a clase o al trabajo para no perderse un concierto.

Y llevan su pasión a la piel: un 12% ya se ha tatuado en honor a un artista, con especial presencia en géneros como K-pop, metal y folk.

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Mientras las generaciones anteriores vivieron el directo como espectadores, la Gen Z convierte el concierto en un acto de identidad y militancia (¿Por qué las nuevas generaciones están gastando más dinero en conciertos? El FOMO y la nueva economía emocional de la música en vivo).

Los conciertos transforman cómo se perciben y consumen marcas

Casi la mitad de los fans (49%) ha comprado un producto gracias a la asociación de una marca con un evento. En la Gen Z, la cifra se dispara hasta el 73%, y en los Millennials alcanza el 65%. En cambio, solo un 19% de los Boomers reconoce haber tomado esa decisión.

La relación no acaba en el estadio: un 64% de los asistentes afirma que es más probable que siga a la marca en redes sociales después del evento. Lo que demuestra que la emoción del directo se convierte en fidelidad duradera, sobre todo entre los más jóvenes.

 

Fuente: Sympathy for the Lawyer