El uso de inteligencia artificial generativa en la educación ya forma parte de la rutina académica de millones de estudiantes. Según el más reciente informe global de Pearson, La evolución de la evaluación: Evaluación formativa en la era de la IA generativa, el 64% de los estudiantes utiliza IA para sus actividades académicas y el 80% recurre a estas herramientas al menos una vez por semana. El estudio detalla que el 60% de los estudiantes emplea IA para aclarar dudas, el 51% para corregir o editar textos y el 48% directamente para resolver tareas escolares. Para Pearson, estas cifras reflejan una integración cada vez más profunda de la tecnología en el aprendizaje diario, pero también abren una discusión sobre sus riesgos cuando se usa sin guía pedagógica. Te puede interesar: Best Tech Project 2026 reconoce a los proyectos tecnológicos de mayor impacto empresarial en Ecuador La investigación, basada en la opinión de más de 1.000 educadores de colegios, institutos y universidades, advierte que actividades tradicionales como cuestionarios de opción múltiple, ensayos cortos y tareas de programación son percibidas como las más fáciles de resolver mediante IA. Esto puede reducir el aprendizaje a un ejercicio de completar tareas y generar una “ilusión de aprendizaje”, con vacíos reales en conocimientos fundamentales y competencias críticas. Frente a este escenario, Pearson sostiene que prohibir el uso de IA o enfocarse únicamente en detectarla no resulta efectivo y puede afectar la confianza en el aula. En su lugar, plantea la necesidad de fortalecer la alfabetización en inteligencia artificial, tanto en docentes como en estudiantes, con habilidades como formular mejores prompts, validar información, identificar errores o “alucinaciones” y comparar críticamente las respuestas de distintos modelos. El informe también identifica cuatro perfiles docentes frente a la IA: tradicionalistas, escépticos protectores, exploradores cautelosos e innovadores proactivos. Sin embargo, el avance tecnológico contrasta con un vacío institucional: apenas el 54% de las escuelas y el 60% de las universidades a escala global cuentan con políticas formales para regular estas herramientas. Para Pearson, el reto está en convertir la IA en un socio de aprendizaje, sin reemplazar procesos esenciales como recordar, detectar errores, conectar ideas y desarrollar pensamiento crítico. (I)