La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura para convertirse en un factor determinante del presente laboral. Según Rubén González Crespo, Vicerrector de Organización y Planificación Académica de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en una entrevista para Revista Ekos, más de la mitad de los empleos en Ecuador podrían transformarse por efecto de la automatización. La pregunta no es si va a ocurrir, sino cómo enfrentarlo. La automatización como cambio estructural, no coyuntural “La automatización no es una tendencia temporal, es una transformación profunda del mercado laboral”, advierte González Crespo. La IA ya está reemplazando tareas rutinarias, liberando tiempo humano para labores de mayor valor agregado. Sin embargo, también implica la desaparición de ciertos puestos que no se adapten a esta transición tecnológica. El impacto no será homogéneo: industrias como salud, manufactura, petróleo y tecnología lideran esta reconfiguración. En paralelo, aumentará la demanda de perfiles con habilidades digitales, generando incrementos salariales que podrían superar el 10% para expertos en IA y ciencia de datos. Formación: la clave de la empleabilidad futura Para González Crespo, la actitud de aprendizaje continuo es el factor más valioso en este nuevo escenario. “La principal competencia es la capacidad de adaptación”, afirma. La formación técnica debe ir acompañada de un entendimiento profundo de los procesos automatizados y su supervisión, lo cual otorga ventaja a quienes dominen estas nuevas herramientas. En este contexto, carreras como ciencia de datos, automatización y ciberseguridad pilares de la oferta académica de UNIR no solo preparan para empleos futuros, sino que ayudan a resignificar el valor del trabajo humano. También te puede interesar: ¿WeTransfer usará tus archivos para entrenar su IA? El cambio en sus términos de uso desata polémica La ética como frontera ineludible Uno de los riesgos más relevantes de la IA es su uso sin control. El académico recalca que las decisiones deben seguir siendo responsabilidad de las personas, no de los algoritmos. Para ello, las instituciones educativas deben establecer políticas de uso ético claras, con normativas aplicables y conocidas por todos los actores. En UNIR, por ejemplo, ya existe una política institucional de uso adecuado de IA, alineada con regulaciones europeas. Programas alineados con el mercado real ¿Cómo se garantiza que la formación no quede obsoleta frente al rápido avance tecnológico? En UNIR, los programas se diseñan con base en datos del mercado laboral, consulta permanente con empresas y actualización continua de contenidos. Además, se promueve una visión integradora entre lo técnico, lo ético y lo práctico, con espacios de diálogo entre el sector educativo y productivo, como los seminarios impulsados por la universidad. La inteligencia artificial no es una amenaza si se aborda con formación, ética y apertura al cambio. Para Ecuador, representa una oportunidad para evolucionar su capital humano y posicionarse en un entorno laboral global cada vez más digitalizado. Como concluye Rubén González Crespo, el desafío está en transformar el miedo en preparación y el riesgo en oportunidad. En cifras: +50% de los empleos en Ecuador podrían verse transformados por la automatización. +10% de incremento salarial en perfiles con formación en IA y ciencia de datos. La capacidad de adaptación y el aprendizaje continuo serán las competencias más valoradas.