Pierangela SierraCEO Tipti “La empresa nació hace dos años y medio y hemos visto que había una lentitud en la adopción tecnológica. La pandemia aceleró tres años en términos de adopción y en proyección de ventas a este tipo de servicios. Cada día comenzamos a vivir la importancia de colaborar y nutrir a la cadena de valor -socios estratégicos, shoppers especializados, clientes- que nos permite subsistir y seguir creando el negocio. En vivo y de manera acelerada, vimos que un trabajo colaborativo nos permite construir una empresa como Tipti, que en estos meses quintuplicó su nómina, de 7 a más de 300 colaboradores. Así mantenemos una demanda sostenida y responsable. En nuestro pipeline, la innovación está presente. Vimos que el consumidor ecuatoriano vivió una serie de emociones que le hizo comprar de diferente manera. En marzo la gente estaba asustada. En abril fue más consciente y responsable; en mayo y junio hay un reabastecimiento de lo que debe consumir. En esa línea quisiéramos aportar al consumidor, a través de un proyecto que pronto lo vamos a lanzar, donde por medio de inteligencia artificial entendamos el comportamiento del cliente y le podamos sugerir el valor nutricional promedio que requiere. De igual manera, el tema de atender a adultos mayores nos ha hecho aprender muchas cosas; en el servicio al cliente hemos puesto énfasis en la dieta del adulto mayor (tema de diabetes, hipertensión, entre otras consideraciones)”. Marcas con propósito “Cuando haces empresa tienes que pensar en generar riqueza y sostenibilidad para los actores internos y externos. Se debe hacer riqueza de manera responsable, a través de una economía colaborativa con emprendedores también socialmente responsables. Como Tipti, cuando decidimos formar la compañía, quisimos un propósito: ser sostenibles en el tiempo. Estamos trabajando en la certificación b-corp desde enero, queremos ser actores y minimizar el impacto negativo que trae la pobreza, generar plazos de trabajo responsable, ingresos sostenibles, buscar igualdad de género y dar oportunidades a talento joven que por las situaciones económicas se ha visto desplazado”. John BakkerCEO Pronaca “Llevo 33 años en Pronaca y el 12 de marzo de este año me nombraron Presidente Ejecutivo. El 14 de marzo instauramos el primer comité de contingencia. Afortunadamente conozco a la compañía y este ha sido un reto fantástico. Creo que hay un mayor nivel de conciencia, y más solidaridad para avanzar hacia un mejor futuro porque el entorno nos ha cambiado de manera brusca. Hoy tenemos una realidad diferente, donde el mundo se ha empobrecido y va a ir en aumento. Si miramos al consumidor, es un cliente que busca una gama amplia de opciones y gastar menos dinero. Nuestra responsabilidad es ver cómo podemos reinventarnos y ser solidarios para desarrollar productos que sean más accesibles a esta realidad. Además, todos somos conscientes de que sí podemos trabajar de manera más eficiente de cómo veníamos haciéndolo. Con la crisis, nuestros planes de investigación y desarrollo se pararon de golpe. Ahora nos enfocamos en productos que puedan llegar de manera masiva. El comportamiento del consumidor también cambia; necesita calidad y un portafolio amplio. Por otro lado, desde siempre, Pronaca cree en el valor de la nutrición. La compañía ha trabajado desde varios años atrás en capacitar y dar charlas a grupos de interés. Nos aventuramos a dar soluciones durante la crisis, vía streaming, con videos de nuestros chefs que comparten recetas fáciles y nutritivas”. Cómo acompañar a tu gente “Cuando llegó la pandemia sabíamos que teníamos que sostener los empleos. Fue fundamental. Cuando pierdes el 50% de tus ventas, se piensa que bajar o reducir la nómina es la solución, pero es un error garrafal. Nosotros decidimos cuidar a nuestra gente interna, consumidores y la cadena de valor. Hemos tomado acciones creativas, facturar en urbanizaciones con portafolio ilimitado de productos, nos sumamos a algunas plataformas, puntos de venta y acompañamos a tiendas, dueños de restaurantes con una constante comunicación con ellos. La parte solidaria debe primar. El tema de resultados pasan a un segundo plano, cuando hay tormenta, juntos debemos sobrevivir a esta crisis y seguir flotando. En muchas ciudades entregamos - a junio - más de 2.300.000 raciones para que la gente tenga acceso a diferentes productos”. Gabriela SommerfeldVicepresidenta Cámara de Comercio de Quito “Para entender el cambio de paradigma que vivimos lo hago desde tres conceptos. Por un lado, la Economía colaborativa, que debe ser asequible, usar tecnología y anclarse a la economía digital. Esto nos traerá ahorros, baja de precios, aporta al desarrollo sostenible y genera una mayor oferta. Desde la Cámara de Comercio de Quito la apoyamos. Por ejemplo, entre varias actividades hemos creamos el market place cuandovolvamos.ec, donde se apoya a los agremiados o no a poner sus productos para tener liquidez antes del fin de la pandemia y mantener los negocios. En segundo lugar está la economía circular, el diseño de un proyecto, de un negocio debe venir con un ADN diferente, que cambie mi entorno, el de mi familia y el entorno de lo que me rodea, incluido el cuidado al medio ambiente (reducir, reusar y reciclar). Y el tercer concepto es el desarrollo sostenible, ligado a los 17 ODS, e incorporación de tecnología. Para ello necesitamos de una nueva conciencia en los líderes empresariales, porque tenemos que dejar de hablar y empezar a actuar”. Estamos frente a un nuevo orden “Si vamos desde lo macro, todo debe darse a través de un acuerdo entre gobierno, empresas y la sociedad civil. Necesitamos una normativa que acompañe al correcto desarrollo del comercio. En el actual escenario la economía colaborativa y la tecnología nos apoyarán para que el comercio y la transacción se den forma diferente. La generación de empleo, de igual manera, es crucial y no puede venir solamente del lado privado ni del público, debemos generar un acuerdo donde todos nos adaptemos y transformemos a la normativa necesaria para apoyar lo que demandan la sociedad civil y el consumidor”.