Para ello, contamos con la presencia virtual de Patricio Alarcón, Presidente de la Cámara de Comercio de Quito, y Caterina Costa, Presidenta Cámara de Industrias de Guayaquil. La moderación estuvo a cargo de Ricardo Dueñas, CEO de Grupo Ekos, quien arrancó compartiendo cifras importantes. “Las top 1000 demostraron un estancamiento en 2019 con una tasa de variación de -0,7%, siguiendo el ciclo de la economía. Sus ingresos alcanzaron USD 78.656 millones, un 73,2% del PIB, lo que demuestra la relevancia de este grupo selecto de empresas”, dijo. Este grupo representa el 54% de las ventas totales del sector privado, con una facturación de USD 78.656 millones. También entregó información sobre los actores que integran el top 10 del RK Empresarial, investigación llevada a cabo por Revista Ekos y que fue presentada en la edición de Septiembre. Estos actores son: Corporación Favorita; Banco Pichincha; Claro; Grupo El Rosado; Pronaca; Dinadec; General Motors; Difare; Banco del Pacífico; y, Shaya Ecuador. Su análisis demuestra que, después de crecer 2,4% la economía en 2017, la economía ecuatoriana empezó un proceso de desaceleración que observó una variación del PIB del 1,4% en 2018 y que culminó en el inicio de un nuevo ciclo recesivo en el segundo semestre de 2019. El crecimiento para ese año fue de apenas 0,1% lo que implica un nivel nulo de aumento de la actividad económica. Caterina CostaPresidenta Cámara de Industrias de Guayaquil La líder del gremio industrial del Puerto Principal analizó el contexto económico del país. Aseguró que el PIB creció en 0,1% en Ecuador, afectado, principalmente, por la dependencia a los precios del petróleo y por los problemas ocurridos por el paro nacional de octubre del año pasado. “Colombia, por ejemplo, creció 3,3% y Perú el 2%. Dependemos mucho del mercado local, el 63% es el mercado local y eso hoy nos afecta tremendamente”. Compartió otras cifras. “Por un lado, cuando la economía del 2007 al 2018, en promedio, creció un 7%, los salarios en un 9%, salario básico en un 8% y la inflación en un 3%, vemos que no hay una relación entre el crecimiento de la economía con la mano de obra. No hay relación entre el ajuste de la remuneración y la productividad”. Costa habló también de las utilidades que, en promedio y por año, cayeron un 7% y la recaudación creció en un 7% “y no porque se amplió la base de las personas que cumplimos con nuestros tributos, sino porque hemos tenido muchas reformas tributarias en los últimos 10 años, lo cual incrementa a los que pagamos esa carga. y seguimos viendo el caso del contrabando y sector informal en aumento”. Agregó que este año, de enero a julio, la caída en ventas locales y de exportación es de alrededor del 20%. El PIB era 107 mil millones en 2019. “Como Cámara nos enfocamos en la pandemia y vimos una caída de USD 23 mil millones en ventas de marzo a julio. Son cifras nacionales y en Pichincha sé que ha tenido un impacto más fuerte que en otras provincias”, manifesta. De ese monto que menciona Costa, USD 11 mil pertenecen al sector del comercio. Precisó que en el caso de manufacturación hay una caída del 29%; los restaurantes un 58%; hospedaje en un 75% y servicios un 32%. “La construcción como se veía ya viene golpeada desde el 2015 y ahora ha caído el 51% durante la pandemia”. Otro tema de enorme preocupación para la ejecutiva es el empleo. “De los 8 millones de personas de la PEA; 5 millones son parte del empleo inadecuado y desempleo, pero a julio, esos 5 millones subieron a 6, cifra que corresponde a las dos provincias más pobladas de Ecuador”. Esto quiere decir que solo 17 ecuatorianos de 100 tienen empleo adecuado. Finalmente, habló de las exportaciones. “Fueron las primeras afectadas por la pandemia, sin embargo, las exportaciones no petroleras sí han mantenido un crecimiento constante y destacan productos como: camarón, cacao. Pero el banano tiene las dificultades que todos ya conocemos. El sector de la manufactura viene desde hace algunos años contrayéndose y ahí porque tenemos un problema estructural de competitividad”. Patricio Alarcón Presidente de la Cámara de Comercio de Quito Su intervención arrancó con el análisis de una obra que debería ser trascendental para Quito y el país: el Metro. “Lo que empieza mal, termina mal. Fue una obra mal concebida. se tuvieron que solucionar otros problemas previos”, explicó. En cuanto al desempeño del sector empresarial, señaló que el comercio es el principal eslabón en las ventas y ese sector es el que ha absorbido la mayor intensidad del golpe tras la pandemia. “44% es el impacto de las pérdidas de ventas. Esto es un problema porque se ha deteriorado la economía, veníamos de un modelo que no era sostenible y no podía generar valor para que las empresas sean el principal pilar de la economía en el país. “El gobierno anterior creó una gran cantidad de instituciones, siguió con la política del endeudamiento y aumentó impuestos. Este gobierno, en materia económica, siguió haciendo exactamente lo mismo”. Bajo su análisis, la política de endeudamiento se ha mantenido (emisiones de bonos, deuda que se emitió a tenedores, pedidos de recursos a multilaterales, etc). Y con absoluta fuerza indica que en el país se vive una falta absoluta de seguridad jurídica, “un atropello al sector productivo. Antes de la pandemia pasaron la Ley de simplificación tributaria donde están cobrando impuestos a los dividendos, cobraron un impuesto a la venta de manera retroactiva, que lo pagamos este año, se eliminaron deducibilidades, entre otras medidas”. Y su mayor crítica se centra en la falta de competitividad. “Nadie ha trabajado en ella. Nadie”. Es crítico con los USD 6.500 millones alcanzados. Asegura que si este año con suerte se desembolsaran USD 4 mil millones, el Gobierno adeuda USD 3 mil a proveedores locales, USD 1.000 a los gobiernos autónomos; El IESS requiere USD 500 millones; hay dos meses de atrasos en sueldos. “No hay cambios estructurales”, reclama. Alarcón elista los cambios estructurales que Ecuador exige para ser un país competitivo: Dejar de gastar Bajar el gasto público Contar con una política fiscal adecuada Realizar cambios al código monetario Contar con reformas tributarias que no se usen exclusivamente para subir impuestos Tener una reforma laboral Concluyó diciendo que “no podemos seguir con un presupuesto similar tras la pandemia, hay que analizar cuáles son las instituciones que sirven y cuáles no. Así como mover al sector de las telecomunicaciones y minero, y promover un incentivo adecuado al sector de la agroindustria, eso sí sería un cambio”, puntualizó.